información turística

En los páramos del Tungurahua se pueden encontrar múltiples lagos y fosas tectónicas, sobre todo en la región de Píllaro, siendo los más importantes Pisa-yambo, Anteojos, Patojapina, Tumbuleo, Rodeococha, Yana-Cocha, Auca-Cocha, Uspasacha, Maquiyambo, Sindiayambo, Susuyambo, Pucuyambo, Arlanga, Aluleo, Sumcocha, Aluleo, etc.


Al Oeste, en los páramos de Angamarca, encontramos las lagunas de Chiquillín, Chuquibanza y Siquibulo.


-Refiriéndose al área de los Llanganati, don Luciano Andrade Marín, estima que el número de lagos, entre grandes y pequeños, puede alcanzar al número de 100 -



Finalmente, cabe mencionar el hecho de que, la Provincia, pueden encontrarse algunas vertientes, termales muchas de ellas, posiblemente filtraciones en los terrenos areniscos superiores. Los más importantes son: la Cunuc-Yacu, Aguaján, Pishilata y Quillán en el Cantón Ambato. En Pílaro, la Playa de Convalecencia de Huapante; y en Baños, el Salado, de la Virgen y Cangrejo.

Cultura, Arte y Ciencia


El folklore. La producción artística del pueblo, basada en las tradiciones populares y como expresión del sentir colectivo, se ha enriquecido al correr del tiempo.


Entre las expresiones folklóricas más significativas encontramos los villancicos de gran contenido espiritual y místico, romances históricos y cantares quichuas; un gran acopio de música vernácula que se pone de manifiesto en las fiestas populares, especialmente en los pueblos campesinos, arrancada ingenua y magistralmente de instrumentos confeccionados en carrizo, como el pingullo o las flautas; en cacho de res y venado, como la bocina; o en arcilla como la ocarina, o en metal como la dulzaina, instrumentos éstos, que también enriquecen el patrimonio folklórico de nuestra provincia.


En diferentes épocas del año, motivados por acontecimientos o celebraciones de variada índole, se realizan ceremonias en las que se tiene la oportunidad de observar los Danzantes de «Vasallos» en unas ocasiones, en otras «Los Diablos», «Los Curiquingues», «Los Osos», «Los Emisarios», «Los Ashquis», etc.


Cada región tiene una fecha específica, en la que recrea su acervo tradicional, que delinea perfectamente toda la fisonomía espiritual popular, alma de la nacionalidad.


En el aspecto literario, según lo manifiesta el doctor Rodrigo Pachano Lalama, en su «Indice de la Poesía Tungurahuense»: «A lo largo de los ciento un años de vida, un permanente y grato afán lírico la ha acompañado, dando elevación e importancia a su historia de pueblo culto, y presentándola, especialmente, un matiz diferenciador de notables características».


En el campo de la prosa, ha trascendido los lindes aún continentales los nombres de Juan Montalvo, Juan León Mera, Luis A. Martínez y Pedro Fermín Ceva líos, culminando en el más alto pedestal del pensa miento.


Notables versificadores se han sucedido en el tiempo dejándonos un legado lírico de insospechada trascendencia.


El arte plástico, también ha tenido su desarrollo y esplendor, según expresión de Germán Calvache, «A partir de Martínez, pintor ubicado en un academicismo tardío, hasta Carranza infatigable buceador de la simbología popular de hoy, la obra de nuestros pintores, está presente».


La música, aún que menos próvida, tiene también nombres descollantes de creadores e intérpretes.

En el campo literario contamos con la figura señera de Juan Montalvo, Juan León Mera, Luis A. Martí nez, Pedro Fermín Cevallos, Juan Benigno Vela, Eduardo Mera, Celiano Monge, Darío Guevara, Victor Garcés, Carlos Bolívar Sevilla, Miguel A. Albornoz, Temístocles Terán, Numa Lafronte, Sergio Arias, Natalia Vaca, Juan Francisco Montalvo, Sergio Núñez, Luis Armendáriz, Nicolás Rubio, Blanca Martínez, Raquel Verdesoto, Jorge Robayo, Carlos Alberto Sevilla, Alfonso Barrera V., Jorge Enrique Adoum, etc.


  Templo de la Medalla Milagrosa  
  andinismo en el Tungurahua