|
|
Cerca de las 6 de la mañana, ya estaba a 8.600 metros y me dije: "¡de aquí no me baja nadie!" ...
Después veía las montañas cada vez más pequeñitas, hasta que, a las 8:15, llegué a la cumbre. Lloré con un grito de emoción, porque no soy de los tipos que se aguanta las lágrimas. Lo primero que hice fue arrodillarme y besar la cumbre del Everest, en agradecimiento a la vida. Saqué la bandera del Ecuador, y me sentí orgullosamente ecuatoriano.
FastCounter by LinkExchange
|