La Imprudencia:
Desde pequeñ@ cada un@ de nosotros aprende el no ser imprudentes; creo que es parte de la vida y la vida misma le va enseñando a cerrar la boca, aprender a quedarse callado cuando es necesario. La vida le ensena que el ser imprudente puede costar caro.



Es por sabido que aprender a ser prudentes cuesta pero también se conoce que con los anos uno aprende a ser prudentes que si lo piensan bien es un tipo de sabiduría ya que el ser imprudente se podría decir que es hasta un tipo de chismosearía, como cuando uno no se puede callar algo que sabe y lo dice.

Triste es ser imprudente ya que puede costar caro en la vida de cada uno de nosotros.