Christian Oquendo:
La puesta en el aire de la serie televisiva ‘La Taxista’, que se transmite por Ecuavisa, ha reabierto el debate acerca de cómo se representa a las minorías étnicas en las pantallas de los canales nacionales. La historia ficcional de las aventuras de una indígena que conduce un taxi en Guayaquil expone cómo se elaboran miradas colectivas acerca del “Otro”. A nadie le debe parecer un dato nuevo que el Ecuador sea un país racista. Quienes niegan tal hecho son de los que prefieren vivir en un mundo de ensueño que imita los placeres de Miami. Tal problemática tiene su correlato en la clase de contenido que transmiten los medios de comunicación. Hay un largo historial de cómo los medios estigmatizaron a grupos marginales de la población en programas de concurso, noticieros, crónica roja y, como no podía ser de otra manera, en emisiones de tipo humorístico. Allí está el personaje de ‘Moti’, interpretado por el actor Carlos Reinoso, un crudo retrato del indígena genérico que vive en el imaginario mestizo, el que representa una traba para alcanzar el desarrollo y el añorado progreso.



Si bien es cierto que en una democracia debe existir un sano sentido de tolerancia para que distintas voces ejerzan su derecho a la libertad de expresión, cabe apuntar que tan valioso principio no se aplica en el país en condiciones de igualdad. Por tendencia histórica los medios de comunicación masiva han estado en manos de los mestizos. Con frecuencia son los prejuicios mestizos acerca de la diversidad étnica del país los que predominan en los contenidos mediáticos. De existir mayores canales para que los grupos indígenas puedan manifestar sus puntos de vista, tal vez habría molestado menos a un sector del pueblo Kichwa la transmisión de ‘La Taxista’.

El racismo tiene múltiples manifestaciones, una de ellas es la que tiene que ver con el ánimo de “blanquear” nuestro antecedente indígena a través de negarlo en público, “mejorar la raza” encontrando una pareja que contrarreste el fenotipo cobrizo local y hacer a un lado todo lo que de ‘contaminante’ tienen las culturas ancestrales.

Lo blanco predomina también en el plano de la ficción televisiva. Cada ecuatoriano es libre de interpretar al personaje que le plazca, sin embargo, que un mestizo parodie ¡por enésima vez!- a un miembro de una minoría es un gesto de dominación que está patéticamente justificado y sacramentado por los altos índices de “rating”.


Escrito y autorizada su reproducción por Christian Oquendo Sanchez; publicado en Diario La Hora.