Raulmanla:
El mito del poder. Parte IX: La democracia humana creó el fútbol.

Si falta alguna facultad en las universidades es la de Las Ciencias de la Democracia. Hablamos tanto de democracia y aún no existe una licenciatura o doctorado en democracia y, peor aún, muchos no saben qué significa, para qué sirve... Dirían que bastan las ciencias políticas y ahí está incluida la temática de la democracia; pero no es así, puesto que, en la realidad, la democracia auténtica es precisamente lo contrario de lo político.



Este vacío confuso es un indicativo del retraso que conlleva la sociedad en el estudio y práctica de las ciencias sociales. Evidentemente, no hablamos de la democracia que nos han hecho creer los políticos y sus leyes y sus textos, nos referimos claro está a la democracia auténtica, a la desconocida para casi todos, que aún creemos que no la hemos llegado a entender: la democracia humana, la participativa.

Para empezar a comprender lo que es la democracia participativa y sus productos, qué mejor acudir a un ejemplo práctico, a algo real, que está en nuestra vida diaria, que en estos días cuenta con una audición mundial de cientos de millones de seres terráqueos, aunque hasta hace poco era campo negado del rastro poético o del intelectualismo más rancio.

Hablemos pues, de algo verdaderamente democrático auténtico: el fútbol, porque cualquier deporte de equipos es un ejemplo para darnos cuenta de la inutilidad e inconveniencia de la política, los políticos y los gobiernos políticos que para lo único que sirve es para esfumar el Estado democrático del deber y sentido de servicio común a los ciudadanos para mejorar su integridad y dignidad de seres humanos.

La democracia humana es simplemente el modo de tomar decisiones de carácter público con pluralismo idóneo y, por lo tanto es el mecanismo universal para organizar en forma eficiente y competitiva cualquier sector social en cualquier tema social; por ejemplo, en el deporte.

Si la “democracia” representativa organizaría el fútbol, éste se tranformaría en una disciplina desorganizada, caótica, que dejaría de ser fútbol, tal como lo hace con la desorganización de los sectores sociales al imponer sus dictados especuladores y depredatorios por lo cual la sociedad civil es una realidad sometida artificialmente a una crisis permanente de miseria y pobreza para las mayorías.

Antes de pitazo inicial sobre el campo se encuentran los equipos que se conoce lo que van a hacer. Cada equipo se compone de once jugadores que han sido seleccionados y entrenados conforme sus capacidades físicas y habilidades mentales a fin de que coordinen sus movimientos y lleven a cabo con diversas tácticas la estrategia del equipo y las genialidades de cada uno, centrándose todos en el dominio del balón con el objetivos de conducirlo a la portería contraria, a una meta clara. Esto es democracia cualitativa, participativa, humana. Todo lo contrario es política.

Luego del pitazo inicial se enfrentan dos equipos, iguales pero contrarios, no con el objeto de destruirse el uno al otro, sino con el afán de demostrar sus habilidades cumpliendo el compromiso de respetar las reglas establecidas, salvo ocasiones en que el arbitro recuerda su necesario cumplimiento, para que, en cualquier momento, el más hábil meta su golazo. Esta democracia es del agrado de todos, si unas veces se pierde en otras se gana, eso nos hace felices a todos.

Pero si nos dejamos convencer de que nosotros por engreídos debemos seleccionar los jugadores por voto popular de las listas de clubes manipulados que improvisan jugadores anónimos por la dictadura del dedo largo, que antes de salir al campo ya son “elegidos” y calificados demagógicamente como los mejores para despertar ilusiones falsas en todos sus fervientes partidarios, nunca meteremos un gol y siempre la victoria será de la opresión, de la corrupción, de la pobreza, como lo hace la política.

Si los aclamamos sin conocerlos, estamos haciendo el papel de idiotas perfectos , y más, si enarbolamos banderas triunfalistas y respuestas ciegas a campañas publicitarias ilegitimas e inmorales en la que se dan de ganadores, goleadores, predictores de palizas y de felicidad etérea. Y, a los demás, a los contrarios de lo mismo, se los califica de inútiles, perdedores, pelucones y mil epítetos más para desprestigiarlos y posiblemente para eliminarlos o someterlos a sus reglas de juego, estamos perdidos. Esa democracia que representa masas perdedoras que nunca alcanza goles sociales, nunca nos preparará para triunfar sobre la opresión inquisitoria, la corrupción galopante, la miseria y degeneración limosnera nacional.

Nos disgusta el club de Sao Paulo que compra a los colegiados para que no repartan justicia y sólo la imponga sin derecho a protesta, ni a pensar, ni a abrir la boca, ni a escribir ni en papel periódico que para los cubanos sólo es valioso en el wc. Eso no es democracia cualitativa, es una inquisición delictiva de las peores vulgaridades para acabar con la integridad y dignidad de todos los ciudadanos.

Nos disgusta que se cambien las reglas en medio partido por entusiasmo de las mayorías, o que por voto popular se determine quién es el ganador o cuántos goles se han falsificado. Eso no es democracia, es dictadura pura para engañar a la afición.

Nos disgusta que los jugadores autoseleccionados por quienquiera que en el momento que salen al campo demuestran sus falencias, se olvidan de las reglas del juego, de las necesidades del equipo y tratan de impone sus propias reglas o las que les dictan sus mentores con tremebundas faltas. El resultado: Tarjetazos amarilla, roja,¡ningún golazo!. Esa democracia representativa, no me gusta, no representa al deporte, ni a nadie, ni a nada...que sólo esta sirviendo para ponernos en remojo para acompañar a las barbas de Fidel al sepulcro de la libertad.

Me gusta la democracia en que grandes y pequeños se enfrenten como contrarios leales, aliados en la tarea, sin complicidades, respetando las reglas justas y se midan como iguales en derechos con sus esfuerzos propios. Me gusta que Ghana gane a los EE.UU. y Uruguay a Ghana, que Holanda al favorito Brasil, que España empiece perdiendo para luego ganar. Eso es el fútbol. Esa es la democracia humana. Cada golazo es un triunfo para todos. Cada gobiernazo es un paso atrás para todos.

Esta relación nos da cuenta de que en organización social aún nos tienen encerrados en la cuna, en la comodidad infantil de los pañales ediondos, mientras sigamos de fieles creyentes del barbarismo del sistema político, heredero de las monarquías absolutistas, y mientras no desarrollemos una conciencia cívica de servicio social para el autogobierno democrático participativo.

La decadencia de los gobiernos por irresponsables, incapaces y derrochadores ha provocado una crisis internacional partitocrática política, afectada por la estafa financiera internacional que ha puesto en evidencia las temeridades políticas como la de financiar los presupuestos regulares del clientelismo y negocios corruptos en modalidad de deuda externa, que no es más que una alegre tarjeta de crédito en manos de los oportunistas de turno y a cargo del Estado que lo pagamos todos.


Raulmanla. www.mov-sol.com.
Por la defensa de la libertad, esencia del ser humano, y de la democracia pluralista cualitativa para fundar la República de todos, sin Estado político opresor, sin gobiernos troyanos, de directa participación parlamentaria pluralista de los sectores constructivos civiles, fuente de sabiduría-social, de libre expresión y de consenso social, única forma de limpiarnos de la sinrazón de la pobreza y los desacatos delictivos del fatuo Poder partidocrático y burocrático oportunista, cómplice y encubridor que atenta e impide la generación de la unión y riqueza del pueblo.

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