Raulmanla:
El mito del Poder. Parte VIII: Las "dos" democracias, la política y la humana, la falsa y la verdadera.

Según la historia, han pasado más de 2000 años desde que, en la polis, apareció en la mente de los hombres sensatos la idea de que los humanos deben discutir y decidir los problemas comunes, lo público, en conjunto, y así resolverlos para el bien general. Eso se empezó a llamar Democracia.



Pero también continuó la ambición cavernaria de que se podía dominar a los demás para priviligiar los intereses propios frente a los comunes y eso era posible solamente con el Poder. Eso se lo denominó Política...y los políticos la disfrazaron con el nombre de "Democracia" Representativa para camuflar la dictadura política partidocrática y reemplazar la soberanía del pueblo, su voz y albedrío.

En realidad la democracia no-política es tan vieja como lo es la mente humana -viene desde el Paleolítico superior hace alrededor de 40 mil años- es parte integral del proceso mental, es el modo de tomar las decisiones mentales en conjunto, en grupo formal, para conseguir mayor eficiencia en lograr una mayor certeza, menor error y mejor realidad común e individual. Por lo cual es en sí misma un derecho esencial de la condición del ser humano para mantenerse intacto como ser humano.

De “dueños absolutos” del pueblo por la manipulación del "poder divino”, afectando la integridad y dignidad de la especie humana puesta al servicio del rey, pasamos a los “intermediarios absolutos” por la demagogia del "poder político partidista", igualmente afectando la integridad y la dignidad humana mediante el parapeto del Estado político. El gobierno político, en cualesquiera de sus bajas versiones, siempre ha significado la denigración del ser humano.

La revolución francesa descubrió “el qué” del error, pero, al politizarse, no encontró “el cómo” cambiar y se continuó con el mismo error, el sistema político de poder monopólico.

La revolución socialista, en sus modelos derechista (Nacional socialismo, que es nazismo) o izquierdista (comunismo) descubrió este error y lo aprovechó, al politizarse, para volver a algo peor que el absolutismo, el totalitarismo radical fascista. No cabe duda que lo político, en el fondo, es la reincidencia del error, la fuerza de la involución. En esto estamos con Correa y ya deberíamos, por experiencias anteriores y precaución, ajustarnos los cinturones que el país está siendo conducido como un avión que acabará estrellándose.

Esta nueva corte celestial partidista, tan ilegítima como la “nobleza” anterior, se declararon a sí mismos...representante de la sociedad civil, llámese ciudanía, pueblo, reemplazándo su soberanía y” legitimándolo” con la demagogia del voto popular que no es más que una forma contable para captar el poder desestimando las capacidades vitales de la especie humana, que ahora se intenta reponerla aparentemente mediante el ejercicio manipulado de la participación ciudadana para disimular los fracasos del sistema político.

La democracia humana quedó sepultada por la política y su expresión más degenerada: el poder. Como el ave fenix resuscita de las cenizas, cuando el hombre decide luchar por su libertad, por sus derechos. Esas fueron las revoluciones de los caballeros antiguos legendarios, la cristiana, la liberal, la socialista, que luego fueron manipuladas por la política y dieron lugar a la restauración del poder, a las jerarquías, a las oligarquías partidocráticas y militares y, las peores, las nomenclaturas totalitarias de supuestas ideologías que se aceleran y acaban en el colapso social y con el propio.

Desde la óptica metafísica ontológica, la democracia es un valor universal que permite llevar a la realidad lo que percibimos mentalmente en grupo. Para construir nuestra realidad común debemos tomar decisiones, siendo las diferentes ideas el recurso que se procesa para, con recursos materiales, hacer realidad lo que consideramos en común que sea mejor, lo cual puede ser más acertado y menos erróneo, a diferencia de las decisiones individuales, parcializadas, políticas, que son susceptibles de menos acierto y más error...y riesgo de error absoluto en lo público.

Tenemos pues dos democracias contrapuestas, la una, la ateniense, la ciudadana, la de la participación, del debate y consenso, es decir la democracia cualitativa, la humana; y, por otro lado, la “democracia” política, la “representativa”, o sea la democracia cuantitativa, la antihumana. La verdadera democracia está por renacer... y, la falsa, la del voto popular, la que te oprime, la que te hace pobre...esa es la vigente. ¿Es por eso que debemos continuar apoyándoles, cayendo en sus trampas?...o NO. Qué opina tu cabeza, tu inteligencia...

Leyendo uno de los últimos informes del BID, se destaca la importancia de la democracia participativa tanto para fortalecer el desarrollo de las sociedades civiles, como para legitimizar “más” la “democracia” respresentativa de los gobiernos políticos. Como se ve la legitimidad política es cuestionable porque carece de valores cualitativos. Lo cualitativo no es más ni es menos, lo cualitativo es o no es, y lo político, no es.

Raulmanla. www.mov-sol.com.
Por la defensa de la libertad, esencia del ser humano, y de la democracia pluralista cualitativa para fundar la República de todos, sin Estado político opresor, sin gobiernos troyanos, de directa participación parlamentaria pluralista de los sectores constructivos civiles, fuente de sabiduría-social, de libre expresión y de consenso social, única forma de limpiarnos de la sinrazón de la pobreza y los desacatos delictivos del fatuo Poder partidocrático y burocrático oportunista, cómplice y encubridor que atenta e impide la generación de la unión y riqueza del pueblo.

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