12/01: Trampas de Trampas (79)

El gran filósofo Lao Tse, fundador del taoísmo hace 2500 años, que definió el Absoluto como el fin del hombre y la Madre de las naturalezas que percibimos (material, biológica y mental), consideraba que “el mejor gobernante es el que gobierna sin gobernar”, es decir, aquel que es sensible y obedece a la realidades naturales humanas y no recurre al arte del encantamiento propagandístico para acaparar el Poder, propio de la naturaleza material destructiva.
La verdad de este pensamiento, hoy en día, lo van confirmando los neurocientíficos. La “racionalidad política” es diferente a la racionalidad natural humana. La racionalidad natural está hecha para que el ser humano sobreviva y para nada más, mientras que la “racionalidad política” se estructura por objetivos exógenos a la vida como el oportunismo, la ambición, la vanidad y la codicia, en resumen el Poder, el caos material, lo cual... ¡es extraño al ser y no aporta a la sobrevivencia de la especie humana!
¡Que barbaridad!...apenas nos estamos dando cuenta que tanto el Estado, los gobiernos, como toda organización monopolista, o sea el sistema político y especulador vigente, es un verdadero y serio peligro para la sociedad civil de los seres humanos. ¡Y lo es! Basta hojear la Historia, observar el aplauso comprado de los indigentes al saqueo público, palpar la crisis...
El Estado político representativo y la corporación mercantilista se han convertido en el enemigo público No.1, puesto que su racionalidad es extraña y desvinculante con el ser humano, con sus libertades esenciales, con sus necesidades vitales, y, al contrario hace gala de oprimirlo, de corromperse con sus recursos y de reducirlo a la pobreza.
No es extraño entonces que se manifiesten con actitudes ajenas a la lógica del sentido común y se opongan al simple cumplimiento de sus deberes sociales y económicos del sentido común y de la competitividad y, en su lugar, empiezan con las fantasías de la ficción política que las quieren imponer inventándose histérias y acusando prejuicios que, en su lógica política, se imaginan que padece la sociedad civil y que, como corolario de cada embate nos llevan a la crisis social.
Hace poco la humanidad estaba amenazada por una supuesta pandemia llamada gripe porcina y luego rebautizada con un nombre técnico, la gripe A(h1n1) para mejorar su impacto publicitario.
Luego de compras millonarias de vacunas inciertas por parte de los gobiernos e impulsadas por la OMS, ahora todo ha pasado. Ha habido más muertes por causa del medicamento que por la gripe, ya no hay más compras urgentes oficiales y las alertas han quedado como falsas alarmas.
Sólo las transnacionales farmaceúticas internacionales dirigidas o patrocinadas por políticos monopolistas y su regia clientela afin se han forrado de ingresos y de experiencias de laboratorio practicadas en los propios humanos para asegurar el lanzamiento de nuevas campañas.
Asimismo, hace poco se realizó la Conferencia del Clima en Copenhague con la participación de los gobiernos de los paises industrializados y de los países emergentes, cuyo crecimiento económico triplica a los anteriores y asimismo contaminan la atmósfera en mayor proporción.
Para muchos comentarista, alejados de las histerias colectivas, el éxito de dicho acontecimiento fue precisamente que haya fracasado, aunque aparentemente, ya que el cambio climático es otra de las histerias provocadas por el mundo político para extraer impuestos de uso corrupto e inútil a la sociedad civil de todos los países.
Afirman los excépticos que, si es imposible acertar el pronóstico del tiempo atmosférico desde un plazo de doce días en adelante, menos aún es posible acertar de antemano el cambio climático. Más aún el montaje de la histeria se confirma si ha sido medido y comprobado que en los últimos 10 años la temperatura del planeta se ha mantenido invariable, igual que las décadas anteriores a 1998, año en que la temperatura tuvo un disparo ocasional normal.
Incluso se especula con un enfriamiento global por la diminución de la intensidad de la luz solar en el planeta ocasionado por la misma contaminación. Por eso se dejó de hablar de la alerta "calentamiento global" y se lanzó la idea sofisticada de "cambio climático" para no enturbiar el perfil del proyecto global.
Las variables del clima que dependen de todos los distintos fenómenos que se producen en la naturaleza planetaria son pues el imposible técnico y científico de conocer y predecir lo caótico, por lo cual los pronósticos resulta que son meras manipulaciones políticas de la gran industria para reservarse el “derecho” de contaminar y seguramente de algunos sectores idustriales y financieros del gran capital que fabrican implementos "contra el cambio climático".
También ha surgido una alianza con sus "enemigos" políticos, los "climáticos", que son los grupos verdes activistas de los países en desarrollo y los socialistas rosas del tercer mundo que no desaprovechan ningún tema demagógico para tratar de obtener beneficios políticos y económicos en su móvil devorador de la sociedad civil.
Además del fracaso para unos y del aparente fracaso para otros, ambos lograron peligrosas conclusiones no-vinculantes contra todos los demás, contra todos nosotros, la sociedad civil, la del conocimiento, la dueña soberana del planeta, que no estuvimos ni dentro ni afuera de los magnos recintos, como siempre imposibilitados, ausentes y "representados" por los burócratas de siempre, en los debates que le incumben y las decisiones que le perjudican para su sobrevivencia.
El asunto es que, en la conferencia, los supercontaminadores y sus empresas, China, USA, Rusia o Europa, no comprometieron ningún pago importante anticambio climático y los "climáticos" no lograron extraerles jugosos aportes directos, pero en cambio dieron puertas abiertas a tergiversar un proyecto de impuesto, la tasa Tobi, contra el supuesto cambio climático que lo soportarán las sociedad civiles universales para la ampliación de la superstructura, de una burocracia internacional de costosas prebendas, privilegios, concesiones y asignaciones dentro del esquema del macrogobierno global monopólico de la demagogia política universal,...
... aquella que "lidera", como adalid de generaciones, la lucha contra los flagelos de la humanidad y consume millones de contribuciones impositivas, pero nunca alcanza resultados mientras la humanidad más necesitada sigue padeciendo de guerras, hambre, enfermedades, precariedad de salud, de vivienda, de seguridad, de información, de libertad, de democracia y de...tanta “racionalidad” política.
Parecería que la misma escena de ruina de lo que sucede a nivel nacional se proyecta geométricamente a escala universal. Será que los gobiernos tanto nacionales como internacionales -llamados organismos internacionales- no son nada más que la misma ficción de engaños oportunistas y de errores letales.
De hecho, es factible, evidentemente, si están operando bajo la misma bandera hegeliana, el sistema político de Estados, gobiernos, organismos internacionales, multinacionales y más ficciones y fantasmas de Poder monopólico que controlan tanto las derechas como las izquierdas políticas universales, cuyos elementos de “racionalidad” organizacional de Poder les alienta a generar prejuicios y errores irracionales para lo social y humano.
En definitiva, si seguimos entregándonos al sistema con nuestros votos y no lo criticamos, lo controlamos y lo reformamos directamente, nos estamos condenando al suicidio colectivo.
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Raulmanla. www.mov-sol.com / sol@mov-sol.com.
Por la defensa de la libertad, esencia del ser humano, y de la democracia pluralista para reconstruir la República de todos, sin Estado opresor, sin gobiernos troyanos, con una Autoridad idónea y legítima, de protagonismo social no-político, de directa participación parlamentaria pluralista de los sectores constructivos civiles, de libre expresión y de consenso social, única forma de limpiarnos de la sinrazón de la pobreza y los desacatos delictivos del fatuo Poder partidocrático y burocrático oportunista.
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