Christian Oquendo:
Cuando la Navidad llega es común escuchar comentarios críticos acerca de la manera en la que en estas fechas el consumismo se desborda. Aunque dichas manifestaciones de descontento pecan de ser mero asunto de temporada, se justifican. Sin embargo, merecen replantearse a la luz de ciertos acontecimientos contemporáneos asociados al consumo.



Los festejos navideños producen una cantidad aterradora de basura que proviene de empaques, papel celofán y otra clase de coloridos envases que son descartados inevitablemente. Dado que en Ecuador no existen prácticas de reciclaje, somos poco conscientes de cómo el fervor navideño engorda los botaderos de basura.

En Canadá la clasificación de la basura para su posterior reciclaje es una actividad cotidiana y obligatoria. Los edificios de departamentos que no cumplen cuotas mínimas de reciclaje son multados. Resulta muy complicado reciclar las bolsas hechas de plástico.

Sin embargo, cada día acumulamos varias de ellas que, tras una vida de uso muy corta, terminarán en el tacho.

En otros países las cadenas de supermercados han optado por venderles a sus clientes bolsas hechas de lienzo o de materiales resistentes para limitar el uso de las bolas de plástico. Esa práctica en el país es aún incipiente, pero cabe ser optimistas y esperar a futuro ver en la calle gente acarreando los víveres sin requerir del omnipresente plástico.

El consumo por las navidades es indisociable de las tarjetas de crédito. La crisis financiera puso en evidencia que existe una burbuja gigante que ha sido inflada por el uso de éstas. Importantes sectores de la población, que ahora acceden a una tarjeta de crédito, se han comenzado a sumar a la tendencia global de gastar más de lo que en realidad tienen y a llevar un estilo de vida irreal.

El afán consumista dice mucho de quiénes somos. El deseo colectivo por comprar obsequios para las celebraciones de fin de año refleja, de forma paradójica, conflictos ambientales y financieros que amenazan con acabar con la estabilidad del planeta.

Escrito y autorizada su reproducción por Christian Oquendo; publicado en Diario La Hora.