Raulmanla:
- Principios de la evolución humana: la desigualdad, antídoto del Poder.

Al proclamar que “Todos nacemos libres e iguales” podríamos estar afirmando una contradicción para mal, si la construcción gramatical no refleja el argumento al que nos referimos.



Para bien sería... si pensamos que somos libres e iguales para aseverar que todos somos igualmente libres; es decir, afirmamos que la libertad es una misma condición natural humana. Estamos hablando, por lo tanto de una semejanza, no de algo idéntico.

Para mal sería... si creemos que somos libres y por otro lado, iguales... Si seríamos idénticamente iguales no seríamos libres, porque para ser libres es necesario ser independientes, lo cual marca diferencias y, efectivamente así sucede.

Todos somos desiguales en nuestra forma libre de pensar, de actuar, de reaccionar, según nuestro código genético y epigenético individual (Yo y mis circunstancias, al decir de la clarividencia adelantada a la ciencia de Ortega y Gasset), inteligencias, formación, experiencias, esfuerzos, etc., aparte de las formas físicas que también tiene su lectura.

Esa es la especie humana, libre, compuesta de seres de conducta creativa desigual o evolutiva.

Además, si mejor proclamamos “Todos nacemos igualmente libres”, el hecho no sólo se trata de un derecho humano o un gran ideal, sino de una condición en que cada individuo y todos los humanos son igualmente libres, que es muy diferentes a decir que son iguales.

Más bien, al contrario la conducta de la especie humana es aquella que es menos igual entre sí que todas las demás especies animales, además de su desigualdad intríseca con las demás. La desigualdad es un principio natural biológico y mental. Esa es la primera parte de la grandeza del ser humano.

Mientras más inferiores son las especies, sus individuos son más iguales. Por ejemplo, los animalitos unicelulares son idénticos, verdaderamente iguales, pero carecen de libertad, están limitados a su igualdad.

Entonces el verdadero principio de la evolución no es precisamente la Igualdad, sino todo lo contrario, la Desigualdad, tan imprescindible como lo es la condición afin, la Libertad, que lo analizamos en la entrega anterior.

De hecho que somos iguales ante la ley, pero sólo en teoría, puesto que 1. las leyes son manipulables en su formulación y aplicación política, 2. para “gozar de ese derecho” de igualdad, debemos encontrarnos en la condición de delincuentes. Valga el “no somos todos”... y 3. el efecto de la ley es contradictorio según la condición biomedicinal de cada individuo, con lo cual la supuesta igualdad es un error injusto.

Para nuestra felicidad somos libremente iguales para ser desiguales, lo cual significa que somos seres complementarios y no suplementarios como son los animales inferiores. Aparte de la extinción de la especies, si se muere o se le mata circunstancialmente a un animalito no pasa nada, son seres suplementarios en donde el individuo carece de valor irremplazable funcional o social. Ninguno es imprescindible ni sensible.

En la especie humana es totalmente diferente, aquí cada individuo cuenta porque somos desiguales y cada uno es un factor mayor o menor de complementación para las necesidades de la superviviencia de la especie. Cada uno ofrece su mejor aporte intelectual al servicio de los demás. Esa es la segunda parte de la grandeza humana, que sin la libre comunicación es imposible.

Por eso formamos culturas y civilizaciones. Si todos seríamos iguales no seríamos más que un océano de seres, un arrecife humano, una masa fascista o comunista. Por eso fracasó el socialismo soviético y el cubano, cuyo final resultó ser el hambre perpetua o el colapso.

Cada individuo es necesario, cada cual tiene su mensaje, de entregas simples o complejas, todos giramos alrededor de la misma realidad pero apreciamos sus problemas desde distintos puntos de vista, posiciones, distancias, conocimientos, inteligencias, caracteres, desde diversas latitudes y longitudes.

Por eso, por nuestro propio interés, debemos respetarnos, empezando por las autoridades si son idóneas al menos. La solución permanente a todos los problemas está en el proceso democrático de la información y acción humana.

Democracia no es la imposición de un lado, de un rincón, de lo igual, de lo que piensa un supuesto líder populista de moda. Es la libertad de participar del otro idóneo, la libertad de opinar de todos y el encuentro de las mejores soluciones por el consenso general o sabiduría social.

Es un acuerdo de las desigualdades, de las pluralidades. Un pacto social verdadero y necesario de todos para alcanzar la inclusión de todos los desiguales, de todos sectores sociales constructivos, en particular en el pais, de las clases marginadas indígenas, cuyo gran potencial aún yace mal aprovechado para su desgracia y la de todos.

Por eso es evidente que las primeras víctimas del Poder son los iguales permisivos electores: los ignorantes, los afectados por la pobreza, los cómodos, así como los propios iguales verdugos usufructuarios: los políticos, los oligarcas económicos, los socialista radicales; en fin, los eslavos de sus vanidades, sueños y ambiciones.

Éstos, los de la “revolución ciudadana”, no son ciudadanos igualmente libres como todos los demás y, en consecuencia, son factores distorsionantes, antidemocráticos, adictos a la dictadura igualitarista monopólica. Es el camino a la Nada. En la Nada todo es igual. No olvidemos tampoco que la destrucción, el asesinato, es una estrategia de supervivencia de los que no quieren respetar a los demás.

Todos los afectados, en una y otra forma, por la epidemia social llamada Poder desean perturbar y distorsionar la función natural activa, constructiva y productiva de la sociedad civil, al intentar transformarla “revolucionariamente” en masa igualitaria a fin de monopolizar la Libertad, esto es, desvirtuarla para sí impedirla para los demás. Es el “O yo o nadie” en lugar del “Yo y todos”.

Monopolizar la libertad es imponer la dictadura, llevando al sistema productivo a las manos de ese gran cementerio social denominado Estado, tumba de los burócratas privilegiados y de las víctimas esclavizadas llamadas contribuyentes, bolsón secuestrado por los gobiernos, los cuales actúan como los enterradores de los pueblos constructivos, del propio ser humano, poniendo así en marcha el proceso de involución de la humanidad.

Proceso de involución en que se encuentra inmerso el actual gobierno y su revolución “ciudadana” que carece de ideología propia y sólo acude a lo que los políticos llaman “efecto tomate”, verde al comienzo para despertar las esperanzas del pueblo hambriento, sin libertad, sin desigualdad y, luego con el Poder en mano se tornan rojo encendido anacrónico, hasta terminar podridos sin remedio en opresión, corrupción y generación de pobreza populista a escala acelerada.

¡Despierta ciudadano emprendedor, trabajador, indígena, profesional! Tú eres el llamado a gobernarte en colectivo, no a ser manipulado por oportunistas carentes de nuevas ideas y compromisos sociales. Es hora de acabar con los cementerios sociales del sistema político de malos gobiernos.

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Raulmanla. www.mov-sol.com / sol@mov-sol.com.
Por la defensa de la libertad, esencia del ser humano, y de la democracia pluralista para reconstruir la República con una Autoridad idónea y legítima, de protagonismo social no político, de directa participación plural, de libre expresión y de consenso social, para acabar con la pobreza y los desacatos del Poder.

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