Raulmanla:
- Golpe de Estado antidictatorial.

Los golpes de Estado protagonizados por la Fuerzas Armadas han sido el efecto del ánimo de protección de los intereses nacionales y sociales. La dictablanda democrática del general Rodríguez Lara fue en clara defensa de que los recursos del petróleo no sea reparto exclusivo de las oligarquías y las transnacionales.



Pero el fusible no fue suficiente. La Junta militar del 76 lo eclipsó todo. Los golpes fueron una reacción con buenas intenciones pero tuvieron un mal seguimiento democrático y ausencia de creatividad social originando el advenimiento de las las piraterías políticas oligarcas y populistas de éstas décadas perdidas aprovechandose del pueblo que cree lo que le dicen y lo que quiere ver, y no lo que es real.

El último golpe de Estado dictatorial, de la abominable abolición del parlamentarismo y la Constitución, en cambio, lo protagonizó el propio Correa para organizar su segundo mandato dictatorial fraudulento, prevalecido por su popularidad inicial e impulsado por sus intenciones ocultas de vender el país a los intereses del castro-chavismo.

El costo de esta temeraria aventura y el de la comodona audiencia de sonrisas y aplausos de la ciudadanía ante el show mediático presidencial de los chivos expiatorios que sigue sin cesar, y la pasividad de las instituciones, en especial las FF.AA., ha sido inmenso.

Más de 16 mil millones de dólares, producto del incremento de los precios del petróleo, se han esfumado en el montaje de circos políticos mediáticos, negociados de emergencia, compras de armas y campañas personalistas del presidente incluido la compra de votos miseria y puestos burocráticos electoralistas de un presupuesto inflado a casi el 30 por ciento del PIB en fiel imitación al modelo del colapso soviético.

Y la factura dictatorial continúa con la venta anticipada al por mayor del patrimonio nacional no-renovable petrolero a la RP China que suman 1 mil millones, la extorsión de impuestos, expropiaciones civiles en vista y la destrucción paulatina de los sectores civiles, cuya gigantesca capacidad productiva ha caido víctima de la política incendiaria del régimen, cuyo sumatoria de pérdida de puestos y trabajo alcanzaría unos 3 mil millones adicionales.

La mecha del conflicto caribeño-sudamericano se está encendiendo. Se instalan bases contra el narcotráfico en Colombia. En reacción... Chávez ha anunciado y tiene la intención de montar bases chavistas “de paz” con su flamantes tanques soviéticos “cazafantasmas”, a su decir, en el Ecuador. La carrera armamentista “pacifista” supondrá un gasto de unos 2 mil millones de dólares más excluyendo las corruptelas imparables del gobierno de Correa. Y la sangre y las hogueras petroleras ya se anuncian pintadas en las camisas rojas del salvajismo chavista.

En total el costo actual de la aventura temeraria correista, sumando pérdidas de guerra, dilapidación de recursos públicos, extorsiones e ingresos impedidos al sector civil, avanzaría a la espeluznante cifra de alrededor de 7 mil millones de dólares anuales, un PIB anual completo, un retroceso social de varios años que lo pagan todos y cada uno de los ciudadanos y sus generaciones de los sobrevivientes aunque muchos ni lo saben ni se dan cuenta y, a los que no les importa las causas siguen perdidos en un país perdido y siguen apoyando al régimen y exigiendo justicia...

Esta situación de zozobra e inminente desastre nacional tiene sólo una solución de emergencia: el golpe de Estado militar antidictatorial, el fusible que evita el incendio social, y el propio Correa no se ha aguantado en rumorearlos, por más manejos disuasivos inmorales que ha venido aplicando en el ámbito castrense.

Violada reiteradamente la democracia, conculcados los derechos fundamentales de los ciudadanos, afectada la integridad nacional por un gobierno fraudulento sin propuestas sociales constructivas; violada la soberanía nacional y hecha títere de paranoias extranjeras relacionadas con el amparo del narcoterrorismo, lo de Angostura fue un rasguño.

Qué queda para recobrar la dignidad nacional, para la sobrevivencia social estable, para rescatar la cordura republicana. Sólo un golpe de Estado militar responsable ya tiene los necesarios justificativos sociales, morales y prácticos. El honor militar no es dejar ultrajar la soberanía nacional y someterse al papel de complices y encubridores de paranoias políticas apocalípticas que amenazan destruirlo junto al pueblo.

Paul Collier, autor del célebre libro “Guerra en el club de la miseria - La democracia en lugares peligrosos” afirma que “un golpe de Estado, a diferencia de las rebeliones, es una operación quirúrgica de un tumor social, una forma barata y eficaz de desalojar a los malos gobernantes, a los dictadores”...”siempre y cuando éstos golpes no sean provocados por la codicia de los militares, sino por el afán de restaurar el orden social”...

Y, añadimos, lo cual es cuanto mejor y fácilmente posible al abandonar las concepciones falsas e ideologías obsoletas del sistema político de poder y, si en su lugar se implantan nuevas ideas y valores, del sentido común natural -increíblemente sin precedentes en este caótico mundo que pierde el tiempo pidiendo peras al olmo- para facilitar la vida y existencia libre y justa.

Un golpe de Estado antidictatorial hasta consolidar el orden social tiene un costo de 7 por ciento del PIB, asegura Collier; es decir, en nuestro caso serían 490 millones de dólares (PIB: 7 mil millones), en lugar de 5 ó 7 mil millones (dejando un margen generoso) que consumiría o desperdiciaría el gobierno actual en su país basura.

De 10 a 14 veces menos costoso que la falsa oferta de Correa, de él, por él y sólo para él. El golpe de Estado antidictatorial sería un enorme negocio social en el presente y mucho más en el futuro al instaurarse la democracia social y finiquitar la falsa democracia política, empeñada en arrancarnos con el voto, la llave de entrada para saquear los hogares de todos los ciudadanos.

Los gobiernos y los organismos internacionales manipulados lanzarán su grito al cielo a título de “defender” la democracia...qué democracia, la política, la tercermunista, la del arranque de votos por la apología apocaliptica igualitaria de la ignorancia-social a cambio de la ausencia de cortapisas para el ejercicio de todo poder. Es claro el Efecto Micheletti. Occidente se ha despertado, duda de sus aciertos y ve que son amenazas letales para los débiles.

Tampoco debemos bajar la guardia contra las oligarquías o imperialismos depredadores al acecho. Diferente es la positiva e imprescindible amistad de los pueblos, en especial con España, USA, vecinos y otros, donde vive un tercio de los ecuatorianos, un tercio y la herencia cultural entera del país, clave de la estabilidad social.

Si el gobierno militar tiene conciencia que la causa de la opresión , la corrupción y la pobreza del pueblo es el sistema político de gobierno de poder monopólico, basado en apologías apocalípticas para el subdesarrollo y en el Estado propietario parapeto del poder depredador, entonces decidiría cambiar e instaurar un sistema social de organización racional, ya no el mismo sistema político especulador de las oligarquías y de los neosocialistas tercermundistas tipo chavismo-correismo.

Se requiere simplemente un sistema social de Autoridad Nacional, de pluralismo parlamentario o verdadera democracia cualitativa, de delegados de los sectores sociales constructivos o sabiduría social, que eliminaría el Estado propietario, saqueador de la sociedad civil, de los recursos del pueblo, y establecería una administración gerencial pública civil, sana, puntual, idónea, eficiente, de voluntariado participativo, incluso rentable con beneficios civiles para el pueblo. Debemos apostar por la sabiduría, que es Autoridad legítima constructiva, no por la ignorancia del Poder que es lo ilegítimo y destructivo.

Entonces el país utilizaría todo su potencial de oportunidades naturales y de capacidades civiles en favor de todos, lo cual significa generación de miles de puestos de trabajo, con lo cual el PIB crecería a cifras aún no alcanzadas, los gastos y la abultada carga de la burocracia inútil y privilegiada se eliminarían -2 mil millones menos a la basura y más para la educación, contra la ignorancia- se acabaría con la opresión, la corrupción y se eliminaría definitivamente la pobreza, la peor lacra social inducida por los políticos de derecha y peor de izquierda.

El equilibrio social quedaría asegurado, puesto que, en fin de cuentas, el cambio no significa la imposible transformación evolutiva de las estructuras sociales naturales, sino en el cambio del sistema de organización del orden social público a uno que beneficie y satisfaga a todos, lo cual no es cuestión de tener más o menos dinero o poder, sino de vigencia de derechos según obligaciones, seguridad y libertad constructiva para todos. Procurar con sabiduría el equilibrio social es lo justo, es hacer justicia, es actuar con democracia.

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Raulmanla. www.mov-sol.com / sol@mov-sol.com. Por la defensa de los derechos civiles y de la democracia cualitativa con las capacidades ciudadanas del pluralismo social para construir un verdadero país libre, legítimo y soberano.

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