Galo Vaca Acevedo:
Por fin salió de la las masmorras socialistas comunistas de la Habana, la neurocirujana Hilda Molina que tanto años había vivido angustiada en el hospital habanero conocido como de la CIREM, donde era directora de este centro médico cubano y fue condenada por Fidel Castro a no salir del país, simplemente por que se le dio la gana al dueño de una patria que ellos, los cubanos, creían que ya era de todos cuando aquello del "Triundo de la Revolución"



Pero, cuando las cosas y los actos están hechos desde el fondo netamente humano, aquéllos tienen valor infinito y en este caso la presidenta argentina Cristina Krichner en su visita a Cuba había solicitado a Raúl y éste con la bendición de su terco hermano Fidel ordenaron al Departamento de Inmigración de la Isla castigada por su propio hijo y hermano a vivir en cautiverio, sin darse cuenta que la "paz y la libertad" son derechos propios de la humanidad.

Pasaron muchos años para que los dueños de ese paqueño Imperio de la maldad otorguen la visa a la Dra. Molina para que pueda salir hacia Buenos Aires a reunirse con su hijo, la esposa y sus nietos; pero más que todo otorguen el pasaporte a la doctora cubana al menos para que asista a los últimos días de vida que le quedan a su querida madre Hilda Morejón en el hospital de Tomú.

En estos días la casa de su hijo en las afueras de Buenos Aires es visitada por muchas personas que desean dar la bienvenida a la LIBERTAD mientras que la casa de la Dra. Hilda Molina en la calle Bruzón de la Habana está desolada, muy poca gente camina por la calle de aquella Habana antes de la música y el progreso, hoy de apagones, hambruna y asesinatos en la vía pública que ahora sólo muestra la mueca del abandono con más de 50 años de retraso al pueblo más pobre de Sudamérica.

Espejo para mirarnos y meditar profundamente.

Escribe: Galo Vaca Acevedo

Technorati Tags: