25/05: Investigar la comunicación

La objetividad en un estado absoluto no existe. Sin embargo, esta debería ser un punto de referencia ineludible que guíe las acciones de los investigadores. La objetividad implica un alto grado de buena fe que está conectado al proyecto institucional desde el que se hace la investigación.
Así, hay una gran diferencia entre si un estudio se efectúa con el patrocinio de una universidad o una oficina gubernamental. Entonces, ¿cómo se puede confiar en los resultados que produce una secretaría de un gobierno que desprecia y escarnece a medios de comunicación de oposición?
Que yo sepa, los ambientes académicos serios se destacan por ser muy autocríticos acerca de afinidades políticas e ideológicas que, al fin y al cabo, caracterizan cualquier espacio social.
Hay otras diferencias. Una cosa es generar conocimiento con fines de discusión académica que pueden iluminar aspectos de la realidad; y otra es sistematizar datos que se aprovechan para prescribir comportamientos, dar jalones de oreja o sutiles reprimendas que los actores involucrados deben seguir por su 'propio bien'. Eso sucede cuando el Secretario de Transparencia sostiene que Carlos Vera habría salvado su empleo de haber hecho caso a sus reportes. La academia busca en lo fundamental desarrollar conocimiento y no sustentar regímenes políticos a rajatabla.
Finalmente, las conclusiones de cualquier estudio, académico o no, del contenido de los medios siempre están abiertas al debate. La defensa de verdades universales es más afín al campo de la religión y la política que al de la academia. Todo conocimiento es provisional. Eliseo Verón, el reconocido especialista argentino en semiótica y lingüística, sostiene que no existe un análisis del contenido de los medios de comunicación que sea exhaustivo, total. Por eso hay que ser cuidadosos y tener siempre en mente que el conocimiento, el de los hombres y no de Dios, nace de intensos debates y no de amenazas.
Christian Oquendo
Technorati Tags: Christian+Oquendo






















