Radio Serenidad:
El viaje al que llamamos vida es el proceso que lleva al despertar del alma. Puede ser un viaje de transformación personal, o puede parecer un conflicto interminable sin significado. Esa es tu opción. Si escoges el camino de la transformación personal te embarcas en una misión de cambio de vida para lograr que la personalidad se alinee con el alma. Los beneficios que acompañan esta alineación incluyen más honestidad y respuesta en las relaciones, mayor creatividad, mayor salud y bienestar, un sentido de abundancia, sentimientos de alegría interior, paz y menos estrés. Empiezas a sentir una conexión interior con le esencia de tú ser. La vida se llena de significado cuando la personalidad se funde con el alma.



Este proceso de transformación es como la apertura de una flor. Así como los capullos se abren para revelar toda la belleza de la flor, la personalidad se abre para revelar la belleza del alma. Cuando sueltas tus miedos y abrazas el amor incondicional, descubres tu alma. El tiempo requerido depende de ti. Mientras más comprometido estés con tu transformación personal y tengas el deseo de enfrentar tus miedos, mas rápido será tu progreso. El proceso de apertura está motivado por tu intención y aplicación. Todo depende de ti. Mientras otros pueden proveerte de visiones y facilitar tu proceso, solo tu puedes descubrir tu alma. Así como la flor llena su destino al abrirse, igual tu llenas tu destino cuando liberas a tu alma. El viaje de despertar empieza cuando desarrollas una comprensión de quien eres. Conócete a ti mismo ha sido de las enseñanzas principales de las filosofías religiosas a través de los tiempos. Por medio del auto conocimiento conoces la intuición y la sabiduría que existe en la 4ta dimensión de la conciencia humana. Cuando empiezas a reconocer la naturaleza de tu alma e inicias el contacto con tu conciencia multidimensional, empiezas a encontrar el sentido del yo expandiéndose. Cuando empiezas a identificarte con tu yo-alma, las barreras que previenen la apertura en la comunicación y la cooperación con los seres que te rodean desaparecen. Tu vida y tus relaciones toman un nuevo significado. La puerta a un nuevo futuro empieza abrirse. Las llaves para abrir la puerta a este nuevo futuro no se encuentran en el mundo externo. No tienen que ver con riqueza, estatus, o educación. Eso es solo tu creencia. Las creencias son los marcos alrededor de los cuales construimos nuestra realidad. Cambiando tus creencias cambias tu realidad. Las creencias pueden estar profundamente arraigadas y pueden ser conscientes o inconscientes. Cuando comprendes completamente la importancia de tus creencias, vas a querer crear tu realidad de forma consciente. Vas a querer estar totalmente en control del poder creativo de tu mente. Para hacer esto, debes traer a la luz las creencias que están en la sombra del subconsciente. Cuando empiezas a darte cuenta de tus creencias inconscientes, empiezas a comprender el impacto que tienen en tu vida. Descubrirás que tu dolor emocional y tu sufrimiento están causados por una serie de creencias basadas en el miedo y tus miedos son simplemente memorias del dolor del pasado proyectadas hacia el futuro. Trayendo tus creencias negativas inconscientes a tu atención consciente y soltándolas, te darás el espacio para mirar un futuro diferente, un futuro sin dolor emocional. Tus creencias fortalecen los recuerdos. Si puedes cambiar tus creencias sobre el significado de lo que sucedió en el pasado, entonces puedes cambiar tu futuro. Cada momento en tu vida es una oportunidad para empezar de nuevo, una oportunidad para escoger el amor sobre el miedo. El amor te permite crecer y evolucionar. El miedo hace que te contraigas y te separes de la vida. La incomodidad emocional y el dolor ocurren cuando las creencias basadas en el miedo están sostenidas en algún nivel de tu conciencia. Surgen debido al desbalance entre la energía del amor en tu alma y la energía del miedo en tu personalidad. La incomodidad que sientes es un desbalance energético debido a la falta de sintonización entre tu personalidad y tu alma. Mientras más fuera de sintonía estés, más dolor e incomodidad enfrentarás en tu vida. Si consistentemente ignoras o escondes tu incomodidad emocional, la energía negativa se acumula y eventualmente se manifiesta en el cuerpo.

La incomodidad emocional y dolor, cuando se comprenden adecuadamente, son señales positivas que te alertan sobre tu pensamiento erróneo y te pueden guiar hacia el pensamiento correcto. Cuando sueltes los miedos que rodean a tu personalidad, mejorará la alineación con tu alma. Este es el proceso y la promesa del despertar espiritual. Esta promesa se manifiesta cuando tu personalidad se integra completamente con el alma. No serás más un ser humano, te convertirás en un alma experimentando la vida como un ser humano. Cuando aceptas el reto de vivir como un alma, te embarcas en una misión de cambio de vida. Las dificultades que encuentres en el camino serán pequeñas en relación a las recompensas. Vivir desde el alma requiere que no tengamos miedo, que seamos disciplinados y, sobre todo, que cuidemos de nosotros y de otros. Aprendemos que la energía que emanamos al mundo es la energía que nos regresa. Cuando abraces tu alma, tomarás una nueva identidad, una identidad que es más grande y más inclusiva de lo que te puedas imaginar. Encuentras un nuevo sentido de significado y propósito en la vida. Tu intuición crece y llega a nuevos niveles de creatividad. Esta es la promesa del despertar espiritual.

MODELOS DE LA REALIDAD

Todos nosotros, consciente o inconscientemente, tratamos de interpretar nuestras experiencias en relación con una totalidad mayor. Iniciando en la niñez, cada uno desarrolla un modelo personal de la realidad basado en nuestras creencias. Nuestros modelos se convierten en sistemas de referencia que influyen nuestros pensamientos y acciones y dan estructura y significado a nuestras experiencias. Casi todos nuestros modelos contienen una mezcla de ciencia, psicología y creencias religiosas. Cuando nos encontramos con fenómenos que están fuera del reino de las creencias, nos enfrentamos con dos alternativas: ya sea aceptamos el reto para expandir nuestra perspectiva e incorporar nueva información, o caemos en la negación. Por ende, para algunos, las experiencias de vida expanden su comprensión y sus sistemas de creencia se expanden. Aquellos con filtros de creencias rígidas encuentran difícil aceptar nuevas ideas o puntos de vista. Viendo solo lo que desean ver, se niegan la posibilidad de experimentar cualquier realidad más allá de la que ellos creen. Se fuerzan a un capullo de confort inseguro, encogen su vida y nunca obtienen su potencial completo.

Las creencias que usamos para construir nuestros modelos del mundo son simplemente los productos de nuestro ambiente y nuestras experiencias de vida. Son los mapas otorgados por nuestros padres, la sociedad en la que vivimos, la tradición religiosa en la que nacimos, y nuestra experiencia personal. Las creencias que desarrollamos de nuestra experiencia de vida nacen de la operación de la ley de causa y efecto en nuestra vida. Así aprendemos rápidamente que el fuego quema y nos volvemos adeptos en la relación con el mundo material en que las leyes de causa y efecto parecen funcionar con algún grado de predicción. Este es el motivo por el que nos enamoramos de la ciencia. La ciencia se deleita en darnos reglas y leyes que potencian nuestra creencia en el mundo físico de la tercera dimensión. Creemos en lo que la ciencia nos dice porque predice resultados con precisión. Sin embargo, el dominio en que las leyes de la ciencia se aplican es limitado. Para empezar, la ciencia, casi exclusivamente, se aplica al mundo externo. Los científicos no hay podido comprobar las creencias del mundo interno, las emociones, el pensamiento y rara vez se han atrevido a explicar las experiencias paranormales o metafísicas. En otras palabras, la ciencia no ha servido para explicar bien la comprensión de la naturaleza no física del universo y ha ignorado el papel de la conciencia. Para continuar, la ciencia se enfoca en sistemas lineales. Reduce los procesos de vida a sus partes más pequeñas y así ignora el caos de la vida y la espontaneidad de los sistemas orgánicos. El enfoque holístico que considera al cuerpo, la mente y el alma como un sistema interactivo funcional es un anatema para los científicos. A pesar del reduccionismo en la ciencia, nos ha servido bien de muchas maneras. A través de la ciencia hemos empezado a comprender el mundo físico y tenemos más conocimiento de cómo funciona nuestro cuerpo. Inclusive estamos empezando a comprender los vínculos entre la mente humana y el cuerpo humano. Aun así, el conocimiento que la ciencia nos ha proveído es relativamente nuevo. Hasta principios del siglo 18, ninguna universidad occidental enseñaba ciencia. La ciencia como disciplina no existía debido a una fuerte influencia de la iglesia sobre sus creencias.

Desde aproximadamente el año 400 AD hasta inicios del siglo 18 todos los aspectos inexplicables de nuestras vidas estaban sometidos a una explicación religiosa. La humanidad dependía de los líderes religiosos para explicar los desastres, curar las enfermedades o cuidar de las almas. Refiriéndonos al mundo occidental, el acceso a Dios era completamente controlado por la religión católica y sus gestores. El Papa podía excomulgar a una persona y la inmortalidad podía ser asegurada si se seguían las enseñanzas católicas. Esto daba a los líderes religiosos mucho poder y la iglesia gobernó completamente las creencias del mundo occidental. Pensadores libres como Martin Lutero se encontraron con una audiencia aceptante cuando se revelaron con la guía espiritual de la iglesia católica. Y así nació una reforma para el cristianismo. Más o menos en la misma época la ciencia también inicio sus conflictos con la iglesia. El conflicto inicio en el campo de la astronomía. En 1543, Nicolás Copérnico, un canónigo polaco de la iglesia, propuso que la Tierra rotaba alrededor del Sol, que era contraria a la idea de la iglesia que consideraba que la Tierra era el centro del sistema. La teoría de Copérnico envolvía un re-ordenamiento de las creencias sobre la naturaleza del universo y esto fue desarrollado con más claridad por Galileo en 1632. En vista de que estas teorías estaban en oposición directa a la interpretación oficial de la biblia, generaron una oposición violenta de la iglesia a tal punto de acusar de hereje a Galileo y fue sentenciado a prisión en 1633. No fue sino hasta 1992, o sea 359 años después, que la iglesia católica admitió que se equivocó en la condena a Galileo.

El desarrollo de una nueva astronomía fue continuado por Johannes Kepler, quien desarrolló una relación matemática para expandir y explicar la astronomía de Copérnico. Estos hombres de ciencia y otros como William Harvey e Isaac Newton comenzaron a erosionar el dominio de la iglesia sobre los sistemas de creencia. La ciencia se empezó a enseñar en las universidades alrededor del año 1700. Y así, el mundo físico empezó a ser el dominio de la ciencia. La iglesia se restringió al dominio del alma. Los científicos y exploradores expusieron las falacias de muchas interpretaciones religiosas sobre el mundo físico. Conforme la ciencia y la medicina se fueron desarrollando, se encargaron de determinar el cómo, dónde y cuándo de la existencia física. Sin embargo el por qué fue elusivo. Al limitar el por qué a la mente humana, surgió la ciencia de la psicología. Antes, este por qué estaba sujeto a interpretaciones religiosas. A pesar de que la psicología es llamada la ciencia de la mente, los fundadores de la psicología no tenían una visión tan limitada ya que tomaron el nombre de la palabra psique que significa alma. En realidad, la mayoría de psiquiatras tienen poco interés por el alma de sus pacientes. Su enfoque principal es ayudar al paciente a enfrentar crisis en relaciones y sus funciones diarias y lo hacen por medio de un proceso basado en principios médicos y científicos.

Por ende, en los siglos pasados, pasamos de las puras explicaciones religiosas del mundo a un modelo tripartita, el físico explicado por la ciencia, el espiritual explicado por la religión y el mental explicado por la psicología. Así que nos vemos necesitando 3 áreas diferentes del conocimiento para explicar las experiencias de nuestro cuerpo, mente y alma. Dependiendo en la naturaleza del problema que encontremos, nos basamos en uno de estos 3 sistemas de creencia. En otras palabras, si nuestro cuerpo se enferma o se daña el carro dependemos de la ciencia y la tecnología para explicar el problema. Si estamos envueltos en una relación disfuncional, nos volcamos a la psicología, y si se muere un ser querido no volcamos al confort religioso y su comprensión. Uno de los mayores problemas con este sistema tripartita es que ciertos fenómenos y experiencias suceden fuera de las fronteras del conocimiento. Por ejemplo, los milagros no se pueden explicar por la ciencia o la religión. La sincronía no puede ser explicada por la ciencia o la psicológica, y la espiritualidad yace fuera de los sistemas de creencias religiosas y la psicológica. Adicionalmente, la metafísica esta fuera de este sistema. El mundo moderno ha aceptado esta fragmentación de la realidad. Consecuentemente, entregamos la responsabilidad para comprender nuestro cuerpo, mente y alma a expertos y nos rendimos en la búsqueda de nuestras propias respuestas. En este último siglo, ha existido un incremento en el tipo de especialistas que relacionan su conocimiento con otros campos. Hay los psicólogos transpersonales que relacionan los estados mentales con perspectivas espirituales. Hay científicos, especialmente los que están involucrados con la física moderna, que tratan de unir la ciencia con las ideas de unidad y de Dios. También hay médicos que reconocen el poder de la mente sobre el cuerpo. Pero todavía pocos han unido la psicológica con la religión y la ciencia. También se está volviendo aparente que hay una explicación de nuestra realidad tridimensional que abarca no solo la psicología, la religión y la ciencia, sino también la metafísica y el misticismo. Y aunque este modelo todavía esta en veremos, la supervivencia de la especie humana y las formas de vida que habitan el planeta dependen de nuestra habilidad para desarrollar un marco holístico que reconozca la interrelación de todo conocimiento.

El ser humano esta buscando conocimiento interior. Luego de siglos de fe ciega, estamos siendo testigos de un florecimiento de búsqueda personal por la verdad del yo interior. Esto ha llevado a un mayor interés por astrología, psicología, fenómenos psíquicos, parapsicología, espiritualidad y teosofía, entre otros. La característica fundamental de este movimiento es la búsqueda del conocimiento por medio de la experiencia. Este cambio radical de conciencia se debe al éxito de la ciencia en explicar el mundo tridimensional.

La conciencia forma una parte integral de la psicología a través de teorías que intentan explicar el funcionamiento de la mente. La mayor parte de teorías de la conciencia reconocen la existencia de diferentes niveles de conciencia, incluyendo el subconsciente y el inconsciente. La comprensión del inconsciente data desde la historia temprana. Plotinus en el 2ndo siglo A.D., San Agustín en el 4to siglo, y Cudworth en el siglo 17., se refieren al conocimiento ilimitado y las características intuitivas de la mente. El inconsciente era visto como una fuente de sabiduría e iluminación, y como tal era reconocido como un verdadero vinculo con las dimensiones espirituales. El concepto general de procesos mentales inconscientes fue concebido alrededor de 1700 y se hizo más popular entre 1870 y 1880. Gradualmente, la racionalidad de la ciencia se tomó este campo y a inicios del siglo 19 se formó la psiquiatría, divorciada de la religión. Al final de ese siglo, el estudio de la psique perdió sus influencias religiosas y fue visto como un fenómeno científico. El primer polo de la conciencia en ser comprendido fue el ego, que se lo definió como un componente del self en la personalidad que es consciente, y que controla el comportamiento y está en contacto con la realidad externa. Antes de que la psicología pudiera desarrollar su perspectiva espiritual, tuvo que completar su desarrollo científico. Esto fue mayormente logrado por Freud, quien era, sobre todo, un doctor y un científico. Fue el primer psiquiatra en estudiar sistemáticamente y científicamente el material inconsciente. Su enfoque principal era traer a la superficie el material inconsciente de la niñez. Creó un modelo de la mente dividido en conciencia, preconciencia, y el inconsciente. El sistema consciente contiene aquellas ideas de las que estamos conscientes. El sistema preconsciente contiene ideas de las que no estamos totalmente conscientes pero que pueden ser traídas a la conciencia si enfocamos nuestra atención en ellas. En contraste, el sistema inconsciente contiene ideas que están reprimidas. Carl Jung expandió la teoría de Freud subdividiendo el inconsciente entre el inconsciente personal y el colectivo. La mayor parte de psicoterapia contemporánea se enfoca en el inconsciente personal. En los últimos 40 años, se ha desarrollado la psicología transpersonal que ha reconectado los traumas de la mente con emergencias espirituales. Esta nueva onda de teoría, llevando la psicología al reino del alma y la espiritualidad, admite la realidad del alma. El alma se acepta como una fuerza viviente que esta dentro de nosotros, su naturaleza eterna esta siendo reconocida y la relación del alma con el ego esta siendo definida. Se puede sacar algunas conclusiones breves sobre esta visión general de la relación entre ciencia, religión y psicología con la conciencia. Primero, la conciencia esta presente en toda materia. Segundo, la materia se amolda por la conciencia a través de la energía asociada con nuestros pensamientos y creencias. Tercero, cuando cambiamos nuestra atención hacia estados de conciencia superiores, nos movemos al reino de la alegría y la paz. Todo existe en estos estados elevados de conciencia como un campo de energía. En cualquier momento en el tiempo, el campo de energía se expresa en una forma física específica, pero tiene potencial para expresarse en otras formas en otros momentos de acuerdo con los pensamientos y creencias. Si queremos comprender completamente nuestra realidad de la tercera dimensión, necesitamos explorar el campo de energía de conciencia de la cuarta dimensión. El campo de energía contiene toda la información de nuestra historia pasada y nuestro potencial para el futuro. Es el asiento del alma.

La raíz de nuestra dificultad para comprender la conciencia de la 4ta dimensión es nuestra percepción. Percibimos el mundo e interactuamos con el por medio de nuestros 5 sentidos físicos. Todo lo que personalmente sabemos sobre el mundo externo es experimentado por una combinación de estos sentidos. Nuestros sentidos son limitados y consecuentemente en conflicto con mucho de lo que la ciencia nos dice. Por ejemplo, podemos pararnos en un campo rodeado por árboles y un día lindo y calmado y nada se mueve. Todo esta quieto y callado. En realidad estamos parados sobre la superficie de un globo que esta girando en su eje en el espacio alrededor de un sol que esta millones de kilómetros lejos. No podemos sentir este movimiento y sin embargo si una brisa suave se cruza por tu cara la podemos sentir. Hay gran vastedad de sonidos que no podemos escuchar y grandes rangos de radiación que no podemos sentir. La ciencia nos dice que cuando se desintegra la materia en sus diferentes componentes, todo se reduce a energía. A menos que despertemos nuestros sentidos internos no podremos ver o sentir la energía. Todo lo que vemos es la forma física que sucede, como si estuviéramos atrapados dentro de un cuerpo que solo nos permite experimentar una parte muy pequeña de la realidad, o sea la tercera dimensión de la conciencia.

Vivimos en un mundo multidimensional, pero debido a la limitación de nuestros sentidos y creencias, nuestra atención se enfoca en la conciencia de la tercera dimensión. Y esta dimensión no es propiedad del mundo sino propiedad de nuestros sentidos. La realidad de la cuarta dimensión nos parece difícil de experimentar y comprender. Un mundo en que el espacio y el tiempo se entretejen en una continuidad singular reta a nuestros sentidos y creencias. A pesar de que Einstein nos enseño que la energía y la materia son intercambiables con su formula: E=mc2, un mundo basado totalmente en energía es casi imposible de concebir para nosotros.

Debido a que la ciencia ofrece resultados verificables y medibles, tendemos a creer que todo existe dentro de los límites de la conciencia de la tercera dimensión, mientras, en realidad, mucho de lo que estamos buscando comprender esta enraizado en otros niveles de la conciencia de los que apenas estamos concientes. Cuando se comprenda esto, se podrá empezar a dar cuenta que nuestra interpretación de los eventos es mayormente fragmentada y es el resultad de una racionalización intensa que surge de una base incompleta de conocimiento. En nuestro estado normal de conciencia, solo percibimos la perspectiva tridimensional de nuestro mundo multidimensional. Lo que vemos es una proyección de las dimensiones superiores de la conciencia en nuestro mundo tridimensional y lo confundimos con toda la experiencia. Tú puedes preguntarte: ¿por qué no estamos más conscientes de la cuarta dimensión de la conciencia o de dimensiones superiores en nuestro día a día? La respuesta es que hemos bloqueado la perspectiva de nuestra realidad por medio del condicionamiento de la tercera dimensión. Cuando niños estuvimos en contacto con estas dimensiones pero nos decían que los seres que vemos no son reales y así sucesivamente, entonces, gradualmente, aprendimos a negar estos aspectos de nuestra realidad y nos cerramos a la 4ta dimensión. Aun así, esta habilidad para estar en contacto con otras dimensiones como la intuición, la telepatía, ver auras, escritura automática, canalización y demás, puede ser recuperada.

Para consolidar nuestra comprensión de la realidad multidimensional es quizás útil comparar lo que sabemos sobre la 3era y 4ta dimensión de conciencia. Los aspectos fundamentales de la conciencia de la 3era dimensión son el espacio, el tiempo y la materia. El tiempo y el espacio nos dan una ilusión de separación, el tiempo y la materia nos dan la ilusión de la muerte y el espacio y la materia nos dan la ilusión de la masa. Los aspectos fundamentales de la conciencia de la 4ta dimensión son el no tiempo o eternidad, el no espacio u omnipresencia y la energía. Sin tiempo y espacio para crear la ilusión de la separación experimentamos la unidad. Sin el tiempo y la materia para darnos la ilusión de la muerte, experimentamos un sentido permanente de ser. Finalmente, sin la materia y el espacio para darnos una ilusión de la masa, experimentamos un constante flujo de energía. En la 4ta dimensión de la conciencia solo existe un momento eterno que llamamos el ahora y todo existe en formas de energía.

El aura, o campo energético de nuestro cuerpo es bien conocido en China e India, y forma la base de sus sistemas tradicionales de curación. Asociados con el aura humana están 7 centros de energía principales conocidos como chakras. Estos son los puntos conectores principales entre el campo energético y el cuerpo físico. La energía fluye por medio de los chakras para dar vida al cuerpo. La energía fluye desde los chakras por redes de canales conocidas como el cuerpo etérico. Estos son los meridianos usados en la acupuntura. Cuando la energía se bloquea en cualquier parte de esta red, sobreviene la enfermedad a su debido tiempo. Así que la causa de todas las enfermedades comienza en el campo magnético y se manifiesta en el cuerpo físico. Es importante tomar en cuenta que no es el cuerpo el que tiene un campo energético sino que es el campo energético el que tiene un cuerpo físico. El campo energético pertenece al alma. De acuerdo con Bárbara Brennan, existen varios campos energéticos interconectados contenidos en el capullo del aura. Los campos energéticos externos forman el cuerpo espiritual y vibran a una frecuencia bien alta. Dentro del cuerpo espiritual y cercanamente asociado con el mundo físico, esta el cuerpo mental, el cuerpo emocional, y el cuerpo etérico. Cada cuerpo vibra a una frecuencia menor que el cuerpo que la contiene. El cuerpo físico vibra en la frecuencia más baja y esta amoldado al cuerpo eterico. Cuando la energía pura que emana del cuerpo espiritual fluye por medio de los otros cuerpos, la frecuencia de vibración se pone más lenta y la energía se va fragmentando más. La estructura de creencia del cuerpo mental filtra y modifica la energía en un patrón único de energía que es tu personalidad. La presencia de creencias de miedo afecta la frecuencia vibratoria de la personalidad. El miedo hace que el campo energético le haga más lenta a la vibración. Estas modificaciones al campo energético que ocurren en el cuerpo mental son sentidas en los cuerpos inferiores. La pesadez que sientes luego de un día muy estresante debido al impacto de tus creencias de miedo tiene un impacto en tu sistema energético. Igualmente, cuando has tenido una chévere experiencia sientes que tu energía sube. La meditación siempre refresca el cuerpo. Eleva la conciencia a niveles espirituales del aura en donde se siente las frecuencias superiores de vibración, y se sueltan las vibraciones inferiores de energía del miedo, y son reemplazadas con la vibración superior del amor.

El alma se manifiesta en la conciencia de la tercera dimensión para aprender lecciones que permitan nuestra evolución hacia la unidad de la conciencia. La personalidad puede ayudar o perjudicar al alma. Si buscas alinear tu personalidad con tu alma puedes asistir a tu alma a lograr su propósito. Para cooperar totalmente, necesitas cambiar tu perspectiva de la 3era dimensión a la 4ta dimensión. Necesitas aprender a comprender la vida desde el punto de vista del alma. Entonces, si podrías manifestarte desde tu alma, ¿cómo serías?

TRADUCCION E INTERPRETACION POR GOY

Bibliografía
Richard Barrett: A guide to Liberation your soul.


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