Pajaro Febres Cordero:
Como siempre el Pájaro Febres Cordero (NO León) escribe un interesante editorial sobre los perdedores de la última Elección en Ecuador, su estílo jocoso es único: A ciertos analistas nos sorprende que los análisis de la segunda vuelta se centren casi exclusivamente en el ganador y no en el perdedor, a quien le despojan de todos sus méritos, haciendo honor al refrán del árbol caído. Y no, pues. Así no vale.

Los analistas más analíticos tenemos la responsabilidad de reivindicar al derrotado, cuya acción fue un preclaro ejemplo de tenacidad, arrojo, generosidad y esperanza, cualidades que pasarán a la historia bíblica como las cuatro virtudes noboales.

Si no, veamos. Alvarito comenzó su campaña apenas perdió la elección anterior y sacó de nuevo sus brigadas móviles que, en los casi dos minutos que se tardaban en atender a cada enfermo, lo sanaban: si estaba con bichos, le devolvían al mundo sin bichos y si estaba sin Prian, le devolvían al mundo con Prian. Pero el rato menos pensado, ¡pum!, Alvarito se retiró y nos dejó a todos sin tener quién nos curara. Y él se quedó con toda los gastos de la propaganda electoral gastados, sin tener quién se los devolviera. Pero como es tenaz, el rato menos pensado regresó y esta vez no solo con brigadas móviles sino también con su verbo porque, en su tenacidad, ¡había aprendido a hablar! Un poquito, pero hablaba. Feísimo, pero hablaba. Tonteras, pero hablaba. ¡Qué pena que se haya olvidado, porque ahora otra vez se ha volvido mudo! Pero ya se le ha de pasar, no se preocupen.

Y a ver, ¿cuál de los candidatos demostró más arrojo que él? En cada concentración ¡zas!, se arrojó de rodillas sobre la tarima y cayó con sus bracitos elevados al cielo. Tanto arrojo le debe haberle inflamado las rótulas, al pobrecito. Ojalá se sane, porque no estaría bien visto que al enviado de Dios tengan que operarle los meniscos. Eso no está en la Biblia. ¡Ayayay!

¿Cuál de los candidatos mostró más generosidad que él? No solo que dio brigadas móviles, sino también camisetas móviles, sillas de ruedas móviles y fajos de billetes móviles, todo lo cual repartió a lo largo y ancho de sus recorridos. ¡Qué generoso que se mostró! ¡Con qué generosidad sobrepasó el gasto electoral, sin que el Tribunal Supremo dijera esta boca es mía! ¡Cómo se prodigó en acudir generosamente a sus canales amigos que, generosamente, le cedieron sus mejores espacios! ¡Ya lloro!

Las trescientos mil casas al año que esperanzadamente ofreció, iban a alcanzar para todos los esperanzados. Por eso botó a la basura los cupones de todos los que se inscribieron con la esperanza de que les dieran unita.

O sea yo sí creo que Alvarito es el mejor candidato posible, para qué también. Qué bueno que perdió, para que pueda seguir por muchos años más de candidato, ques su fuerte. Mientras tanto ya se ha de curar los meniscos para volver a mostrar su gran arrojo, aunque ojalá sus asesores le acolchonen la tarima a fin de atenuar los brutales rodillazos que, como enviado de Dios, se seguirá dando en la vida.

Así sea.


Tomado de El Universo