Raulmanla:
Contra el tiempo y hacia lo peor: los regímenes spaghetti

Conforme y de acuerdo con el excelente mensaje reproducido en nuestra entrega anterior que encontrará un lugar en la historia nacional, observamos que el Ecuador se ha transtornado en un país donde el tiempo corre cada vez más veloz en su contra y va hacia lo peor.



Hacia el retroceso más impugnado: el régimen totalitarista empeñado en conseguir poder por la violencia política unilateral tergiversando las instituciones democráticas y empuñando una constitución coyunturalista ilegítima coloreada con enciclopedismo oscuro para maniobrar con los estigmas y las lacras de infortunio del comunismo decrépito, ahora rebautizado SS21, para disimular ante la masa electorera el carácter oportunista y delictivo del régimen. Un verdadero régimen spaghetti ha aterrizado en el país y plantea aterrorizarlo en el próximo futuro.

Los de las travesuras picarescas a las peores atrocidades que, sin saber lo logran todo para ellos y, queriendo, no pueden con la archiconocida respuesta imposible y lo malogran todo para todos; son los régimenes spaghetti que acá o allá, a la derecha (Berlusconi, Bush y otros) o a la izquierda (Chávez, Morales, Correa y otros tantos). Son dignos guiones del spaghetti western que tanto nos divirtió por su olor a pólvora y estética chavacana a la vez que estilizada por unos personajes aparentemente justicieros y seguros de su moral que ahora y siempre, a falta de capacidad, se sirven de clichés políticos caducos para pavonarse y salpicar como mitos salvadores de los durmientes soñadores desconectados de la realidad.

Si el cine es la ficción creativa que figura la vida y la existencia en todos los tiempos, la ficción política es todo menos eso más la desfiguración de la realidad humana. Jamás el país se ha visto afrontado y amenazado en su integridad por las afectaciones sociales más estériles : el revanchismo populista, el ilusionismo erótico lideril y las ansias de saqueo de los recursos públicos, y todo con el cinismo pendenciero político de ponerlo a nombre del bolivarismo, de la libertad, de la justicia social, de la independencia, todo por la gracia rancia de degradar todos los valores para equipararse. Ni siquiera el gran Che fue comunista, sino antitotalitarista y por eso dejó Cuba.

Destruir y tergiversar los valores sólo sirve para llevarnos de vuelta a un peor pasado acentuado con los problemas de siempre, las causas de siempre y los efectos de siempre. La viveza criolla o ignorancia-social se ha venido imponiendo cada vez más en términos de totalitarismo a punta de urnas descalificadas que hacen de féretro de la democracia; es decir, de máxima efectividad enajenadora y destructora.

Simple y llanamente estamos pagando los errores de todos los gobiernos partidistas anteriores que desvirtuaron las instituciones democráticas con un parlamentarismo descalificado, que ahora vuelve más desvirtuado sumándose la irresponsabilidad del oportunismo amargado y desbocado del actual régimen que, a la altura de los tiempos, cuanto más popular, más escupe al cielo para generar tormentas y aumentar su potencial corrupto, retrógrado y caduco.

Es la inercia retrógrada del sistema político de gobierno de las minorías monopólicas de poder autoelegidas por el timo electoralista que reproduce los tiempos de luchas tribales en versión moderna.

Y lo peor, es que va para más, porque un sistema de desecho por inepto para lograr el bienestar social, como el SS21 o comunismo, ahora sólo cuenta por su efectividad represora estableciendo un régimen policíaco, armado con un puñado de dólares mensual y sobrado de balas, complice y encubridor, cuya única forma de sobrevivir es atrincherándose en lo más nefasto: el poder por el poder como recurso para disimular y defenderse de su impotencia letal para resolver los problemas de los ciudadanos o pueblo.

¿Cómo es posible que se soporte semejante estupidez extrema? Es lo menos que uno puede preguntarse si hacemos el esfuerzo de despertamos del ensueño correista, procastrista y electoralista.

La política es la mayor estafa que ha sufrido la humanidad. Lo fue, lo es y siempre estará más apetitosa en el menú hambriador de los países de estructura cultural y económica débil. Cuando se ha perdido la ética política, el compromiso social y la dignidad humana, que es fácil olvidarlo ante las maxi ofertas del poder a título gratuito y exentas de la más mínimas garantías mandatarias, su móvil y objetivo exclusivo siempre es lograr la dominación perversa y la riqueza malhabida.

Para ello se han creado las ficciones institucionalizadas de las necesidades del poder que requieren los gobiernos políticos para perpetuar el saqueo político con el disimulo de su parapeto llamado Estado, que no es más que el fortín donde ha sido depositada toda la riqueza pública de los ciudadanos, pueblo o sociedad civil para vedarle su acceso y sustraerle. De ese modo, las cuentas ciudadanas quedan reservadas para los piratas de turno.

Los políticos o agentes de la estafa social utilizan la estrategia o forma de engañar mediante el timo de los ofrecimiento de ilusiones de tener todo lo deseable en forma de supuestos derechos de disponer de todo de modo fácil y cómodo.

La víctima que es el pueblo o sociedad civil son manipuladas al estado mental de las imaginaciones, aquel modo en que la mente activa, que es inteligencia, deja de funcionar, y sólo opera la parte biológica cerebral que es como un carro sin frenos, desconectada de la realidad.

Se produce el mismo fenómeno del sueño. Cuando dormimos desconectamos la mente, ya no somos capaces de pensar, de hacer uso de la inteligencia. Entonces soñamos con el cerebro, órgano mecánico que no tiene sentido sin la mente. O con el corazón para los que aún creen que las tripas o las uñas pueden soñar.

Cuando dormimos tenemos pesadillas y a veces también soñamos que somos felices, ricos, poseedores, guapos. Pues lo mismo pasa con la política en los períodos electoralistas. Los políticos nos hacen soñar y, lo peor aún, soñar despiertos, utilizando para ello nuestros emociones desracionalizadas como el odio a los demás por su bienestar o riqueza, el carisma erótico del lider y el ofrecimiento de maravillas irreales o falsas.

Como he reiterado, cuando soñamos, cuando nos imaginamos irrealidades damos lugar a que nos manipulen con la demagogia. Al ser manipulados nuestra inteligencia baja al nivel mínimo, y así actuamos en consecuencia: apoyamos eufóricos nuestra propia desdicha. Caemos en manos de la delincuencia política cada vez más profesional, en las trampas de nuestros supuestos benefactores.

El revanchismo populista, el ilusionismo erótico lideril de gallinero y las ansias de saqueo de los recursos públicos, sólo sirve para llevarnos de vuelta al peor pasado. A acentuar los problemas de siempre, las causas de siempre y los efectos de siempre: la opresión, la corrupción, la pobreza, todo lo cual no tiene razón coherente de existir y sólo sirve para satisfacción de los verdugos e infelicidad de las víctimas que somos todos.

¿Qué debemos hacer cuando nos han secuestrado la inteligencia con la demagogia? ¿Cómo la debemos recobrar por propio interés vital?

Para no alargarnos mucho, la respuesta, referente a la actitud personal, la daremos a conocer en nuestra próxima entrega, pero desde ahora debemos pensar en nuestra primera táctica social defensiva.

El voto nulo es la mejor receta contra el sistema manipulador y depredador, que todo lo manda al carajo por impotente y ambicioso de poder, y es la única oportunidad para acabar con la peste política en forma de oligarquías de poder o de su versión más extremista el SS21 o comunismo que es lo mismo. De eso modo salvaremos el parlamentarismo calificado, la Asamblea Pluralista con delegados de los sectores sociales constructivos,de todos, por todos y para todos que gobierne en forma permanente, con debate y por consenso.

Sólo la sabiduría-social, la unión de fuerzas de todos, nos liberará de la opresión política, la corrupción política y la pobreza del pueblo creada por la dinámica de sobreviviencia propia de la casta política monopólista, cuyo costo social es gigantesco y dilapidador, y todo nos lo quitan de nuestro patrimonio público y civil y más lo pagan en proporción los pobres a quienes les arrancan hasta los bolsillos.

En los últimos dos años el país ha perdido más de $25.000.000.000,-. Son miles de millones de dólares de ingresos petroleros e impuestos malgastados en la aventura pública, más la pérdida potencial de beneficios civiles impedidos por la tónica violenta y caprichosa del régimen correista contra la producción libre de bienes, servicios y salarios.

Más reflexiones en la próxima entrega o www.mov-sol.com. Más pensamientos sobre estos temas en el libro "Claves, ficciones y realidades humanas" de Raulmanla, con descubrimientos intuitivos inéditos sobre las realidades sociales y humanas para entendernos mejor.

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