Raulmanla:

Las tres civilizaciones humanas

La impresión del día a día es que existimos en una civilización desequilibrada, en crisis y en riesgo de extinción. La realidad cierta es que vivimos en tres civilizaciones paralelas antagónicas que sobreviven y que se complementan en forma desequilibrada: la una, la antropológica natural; la otra, la civilización antropológica mental (por llamarla de algún modo puesto que aún no existe ni existirá...ninguna ciencia, disciplina o creencia dedicada al estudio de lo sobrenatural del ser humano aparte de las interpretaciones filosóficas) y, la tercera, la civilización de las ficciones oficialistas de poder.

En la civilización mental rije el principio creador cuyo fin es el perfeccionamiento de lo creado por la naturaleza mediante la evolución de la creación artificial hecha por el hombre pensante; es decir, siempre la creación por antonomasia en oposición a toda destrucción natural o artificial.

Es la realidad del uso de la inteligencia como recurso competitivo máximo de la evolución legado por nuestros ancestros, en la cual investigamos la materia y la naturaleza y hacemos la ciencia, aplicamos la tecnología, creamos las disciplinas imaginativas del arte, la cinematografía, la música, la cultura, la religión; popularizamos la educación, el voluntariado misionero, el deporte; emprendemos y organizamos todas las actividades económicas y servicios profesionales a la sociedad, y todo lo que nos da la satisfacción de autorealizarnos.

Es el mundo feliz, el cielo, el paraiso, para el que hemos sido hechos pero que le impedimos que sea, en forma amplia y suficiente para todos, por el sometimiento de la humanidad a factores adversos e innecesarios relacionados con el ego y la política.

La civilización natural es la de los instintos, del individuo como ser animal y social, donde se impone el principio de la naturaleza o de la vida, cuyo fin es dualístico: la creación o evolución natural pero condicionada a la muerte de sí mismo, a la destrucción de la vida, al cambio o desaparición de la naturaleza.

Es el mundo que se beneficia del esfuerzo mental y físico de la industria productiva y el comercio de bienes de uso y consumo, hechos para satisfacer todos los instintos de nuestra parte animal y que gracias al progreso económico éstos se han convertido en placeres naturales y artificiales que satisfacen nuestras necesidades fisiológicas, de seguridad, afiliación y reconocimiento, según Maslow.

La tercera civilización es la de las imaginaciones oficialistas, la de las ficciones falsas personales y sociales. Es aquella que ha transtocado los instintos naturales en vicios individuales y sociales (gula, lujo, sexismo, drogadicción, prostitución, corrupción, delitos etc. los llamados pecados que condenan las religiones) y las emociones desracionalizadas que son el anzuelo para los pescadores del poder político y económico, hecho para ser inmoral, manipulador y depredador, que impide la libre realización de las civilizaciones natural y mental y lleva a los pueblos a las crisis, al terrorismo y a las guerras.

Por lo tanto, los propósitos de ambas civilizaciones, la mental y la natural son en parte coincidentes y en parte contradictorios: creación contra destrucción de lo creado. Permanencia contra vida perecedera. Mientras que la tercera civilización es la de los instintos desnaturalizados y las emociones desracionalizadas que funciona como un enorme parásito depredador para el detereoro y el riesgo de destrucción de las primeras.

Todos los humanos obramos en las tres civilizaciones en más o en menos, pero algunos caen adictos o se complacen en las paranoias antisociales de la tercera, en el tráfico del poder.

Cuando los pueblos, grupos o individuos viven de imaginaciones falsas, del consuelo bobo de lo que no puede ser, se degeneran y desaparecen, porque al imaginar irrealidades se someten a instintos desnaturalizados y emociones desracionalizadas, lo cual causa amnesia de inteligencia. Sin inteligencia es imposible sobrevivir ni se deja sobrevivir a los demás.

Les aconteció a nuestros Incas que se imaginaron que los descubridores españoles eran los dioses Viracocha y al imaginarse semejante despropósito, de que otros seres serían su salvación, se desconectaron de su inteligencia, con lo cual todo un imperio sucumbió ante un puñado de soldados a caballo.

Lo mismo vuelve a ocurrir en los períodos electoreros. Las oligarquías o los oportunistas políticos, como el actual gobierno, manipulan la táctica de los instintos denaturalizados y las emociones desracionales para hacer imaginar al pueblo que ellos son su salvación y los otros, los que sobreviven normales, son los culpables, con lo cual logran desconectarles su inteligencia y consiguen que voten a su favor.

El timo de las urnas es la estrategia inventada por las oligarquías políticas para secuestra el poder soberano del pueblo y, además, Correa lo utiliza con la táctica de la impunidad dictatorial que se otorga con la expedición de leyes suyas, no debatidas ni consuensadas por todos los sectores nacionales que ni el mismo las respeta..

Los régimenes totalitaristas, como el castrismo o el correismo, que ahora es lo mismo, luego de las declaraciones paranoicas en Cuba, acuden además a la táctica totalitarista de suprimir la libertad del pueblo para provocar no sólo apagones mentales sino también para impedir el uso libre de su inteligencia, que la reemplazan con la disciplina de la ficción ideológica.

¿Quiere decir esto que los ecuatorianos estamos desconectados de la inteligencia ante tanta provocación correista de instintos desnaturalizados y emociones desracionalizadas que nos está llevando hasta las mismas puertas del infierno, del peor sistema político de la historia social: el comunismo o SS21?

Evidentemente, así es y la estupidez ha sido ratificada, hasta en un 64 por ciento. Y no me culpen que no les he anticipado.

Las imaginaciones disparatadas son consuelos pasajeros, decía W. Churchill. Aunque muy peligrosas y sumamente costosas. Millones de dólares del pueblo desperdiciados en tanto dislate inútil; pero, por suerte, el pueblo, tarde o temprano, vuelve a despertar su inteligencia como ya se aprecia en los movimientos indígenas; y, en tantos ciudadanos permanece incontrastable.

Eso lo verificaremos en las próximas elecciones. Si se falla otra vez, los costes sociales serán irreparables. El país se convertirá en un cuartel de burócratas déspotas junto a una cárcel miserable para la explotación del pueblo, como fue la RDA de Honecker o la Rumanía de Ceausescu, países en los que sobreviví varios años.

Pero el pueblo, en uso libre de su inteligencia, tampoco puede volver al error tradicional, al sistema político de gobierno de minorías monopólicas de poder, sean oligarcas, burócráticas o comunistas da lo mismo, todas son poder destructivo como todo poder, hechos para el mero asalto de la inteligencia y los recursos de los ciudadanos constructivos, porque carecen de la capacidad de aportar algo y el sistema estatal ha sido creado por y para eso.

El pueblo inteligente debe gobernarse por sí mismo con un gobierno nacido del pueblo, creado por el pueblo y para el pueblo. No quiere un gobierno representativo que le reemplace y utilice el poder para beneficiar los intereses particulares de su grupo y, peor de gobiernos extranjeros como el castrista o chavista.

Necesita un gobierno de Asamblea pluralista permanente, de democracia directa, sin intermediaciones políticas, integrado con delegados periódicos elegidos por todos y cada uno de los sectores sociales constructivos, de capacidad probada, idóneos para el debate y el consenso racional.

El pueblo que ha desbloqueado su inteligencia y no la tiene desconectada dirá NO al sistema político de gobierno, No a su versión más extremista, y las próximas elecciones es la oportunidad para hacerlo votando NULO.

Si gana el NULO el gobierno deberá ser sustituido por una Asamblea pluralista de gobierno social, de legislación por consenso, integrado por delegados de los ciudadanos emprendedores, en número según los puestos de empleo creados, de los trabajadores igual en número de los puestos de trabajo desempeñados, de todos los sectores profesionales, culturales y económicos y por dirigentes o delegados de los movimientos sociales de todo orden. Sólo así saldremos de la crisis.

Con la inteligencia sana, que es capacidad y no es poder, volveremos a tener y hacer país. Se instaurará el próximo 10 de agosto del 2009, la serenísima y pluralista II República, en el marco de una civilización equilibrada mental y natural en la que el Ecuador hará y pasará a la historia.

Más reflexiones en la próxima entrega o www.mov-sol.com. Más pensamientos sobre estos temas en el libro “Claves, ficciones y realidades humanas” de Raulmanla, con descubrimientos intuitivos inéditos sobre las realidades sociales y humanas para entendernos mejor.

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Raulmanla. www.mov-sol.com / sol@mov-sol.com

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