Rodrigo Montalvo:
Leí, vía internet, en varios medios de prensa, de nuestro país, la preocupación general sobre la prohibición de los programas: "José Luis sin censura" y "Buenos muchachos". Entiendo que el primero es un programa mexicano de boxeo campechano y dimes y diretes de covacha, uno de los llamados "talk shows"; y el segundo, un programa burdo nacional, conducido por el "talento criollo", Francisco Pinoargoti (mero remedo de otro show argentino de corte sarcástico), donde el escarnio (burla afrentosa) se ensaña con quien o quienes tienen el infortunio de ser elegidos como víctimas de la charada televisiva.

La resolución de la prohibición fue tomada por el Conartel (Consejo Nacional de Radiodifusión y televisión del Ecuador), basado para esto en el texto de la nueva Constitución.

En varios artículos de prensa he encontrado la palabra "censura" para designar esta prohibición estatal, al ser el Conartel una institución del Estado ecuatoriano.

Según el diccionario, "censura" significa: crítica o detracción; enmiendas, supresiones y demás actuaciones del censor sobre una obra o escrito; organismo oficial que desempeña esta labor; en la antigua Roma, cargo y oficio del censor.

Según la enciclopedia británica: "censurar es juzgar y criticar, contar y calcular y prohibir y suprimir. La función u oficio de la censura en una comunidad política, religiosa o social es proclamar fines y valores comunes para la comunidad, diseñar programas de acción, adhesión e ideología para conseguirlos. La historia de la censura es parte de la historia del aprendizaje (en la suplantación de la ignorancia, desinformación y superstición), de la educación (en el desarrollo de las artes liberales), de las instituciones políticas (en el establecimiento de la democracia en reemplazo del despotismo y del imperialismo), de las creencias religiosas y de las artes (el ajuste de viejas doctrinas a nuevas profecías, el renacimiento o cambios de estilo en oposición a lo académico)".

En la actualidad la censura se toma más como un problema de represión, supresión y control contra los derechos humanos y la libertad. Por ejemplo en la desaparecida Unión Soviética no existía libertad de expresión o de prensa para los enemigos del socialismo y había prohibición para una gran cantidad de literatura y ciencia mientras que la prensa gubernamental había puesto a amplia disposición clásicos seleccionados acordes a su ideología.

En el Reino Unido y los Estados Unidos de Norteamérica la censura existente se limita aparentemente a la defensa de los jóvenes y el bien público. Las palabras obscenas pueden aparecer impresas y son usadas en el teatro y en películas de cine sin restricción alguna para la protección de la moralidad, también los actos eróticos han sido representados en los medios de comunicación como forma de reprimir la pornografía, pero esta clase de material jamás ha sido permitido en la radio o televisión. No hay conocimientos científicos de los efectos morales o sicológicos de la representación de la violencia o actos sexuales, pero es poco probable que esa carencia de conocimiento debilite la convicción de las mayorías sobre el daño que causa corrompiendo a la juventud.

En la parte política la censura es el uso del poder, por parte del Estado o de quienes ostentan poder, para controlar la libertad de expresión. En la actualidad la censura consiste en cualquier intento de prohibir la información, ya sea para mantener el status quo (estado del momento actual), controlar un conglomerado o suprimir las reacciones de oposición o inconformidad de uno u otro sector. La censura puede ser explicita, en forma de ley que se emite para impedir que cierta clase de información sea publicada o difundida (Argentina: 1956, LEY 4161; China; Ecuador actual) o en forma de intimidación gubernamental (USA, años sesenta, contra artistas e intelectuales de tendencia comunista).

Así mismo la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos de América suprime el acceso a los medios de diseminación por un periódico que no publica comentario con el que no esta de acuerdo la editora (Ej: New York Times), o de una radio que no permite la expresión de determinadas opiniones, aunque otros toman esto como algo intrínseco al derecho a la propiedad, el de determinar el uso que se dé a los bienes que se posee. Esto se ve muy a menudo en muchos medios de prensa de nuestro país cuando uno emite un comentario y este no se publica después de la moderación anunciada. Personalmente pongo como ejemplos: El Diario Hoy, Quito y Diario Extra, Guayaquil; así mismo sucedía con los comentarios en los blogs de los Asambleístas en tiempos de la redacción de la nueva Constitución: publicaban los comentarios convenientes, caso contrario jamás aparecían. Podría llamarse a esta "moderación" censura? Supongo que no, pues no convendría porque entonces podríamos decir que incluso los medios de comunicación ecuatorianos practican la censura. Lo mejor seria pensar y afirmar que están accediendo al pleno derecho de decidir sobre el uso de sus bienes (como consecuencia directa del derecho a la propiedad).

Ahora que existiendo en el Ecuador una censura explicita: Nueva Constitución aprobada por mayoría popular en referéndum, Sección tercera, Comunicación e Información, Art. 19. Parecería que la prohibición de "José Luis sin censura" y la no salida al aire de "Buenos muchachos" está plenamente amparada por el texto constitucional: "Se prohíbe la emisión de publicidad que induzca a la violencia, la discriminación, el racismo, la toxicomanía, el sexismo, la intolerancia religiosa o política y toda aquella que atente contra los derechos". Es decir con este enunciado el presidente Correa debería ser el primer censurado, especialmente cuando él es la viva representación de la violencia (sobretodo verbal), discriminación (solo él tiene la razón), de la intolerancia (no tolera crítica ni opinión alguna en su contra) política y religiosa y el primero en atentar contra el derecho humano a la libre expresión del que se deriva la libertad de prensa y el dercho de las minorías a disentir. Vaya!!! …..la guillotina cortando el cuello de su creador!!!! Frankestein victimando a su creador!!!! La propia Constitución censurando a Correa!!!!

Durante el mal llamado congreso "mundial" del Fuie aquí en New York, en el cual encontré al ex Viceministro del migrante, Lcdo. Astutillo, él me esperaba fuera del pequeño salón en donde se llevó a cabo el congreso y me dijo entre otras cosas:

" ………..la gente abusa de este sistema de libertad de expresión que hay aquí", esto por haber hecho público yo en dicho salón que tenía conocimiento de que se intentaba crear un seguro legal privado para los migrantes. Yo le respondí: "tal vez, así como la Cónsul Escala abusa del sistema permisivo implementado por Correa", esto al estar aun sin sanción la barbaridad diplomática, legal y administrativa cometida por Jessica escala en New Jersey y de la cual hoy se cumple exactamente un año (sin conclusión alguna).

Yo preferiría "que pecadores se salvaran por los justos" (así como ha sucedido a lo largo de la historia humana) y no que "justos pagaran por pecadores" (así como sigue sucediendo a lo largo de la historia ecuatoriana). Definitivamente la "censura" a los dos programas mencionados es legal y hasta constitucional; pero, es ética y acorde a los tiempos modernos en que la tecnología y los medios de comunicación no pueden limitar la información ni la libertad de expresión o de prensa? Y sobretodo, será conveniente especialmente para un régimen que está abusando demasiado ya de la voluntad de un pueblo todavía abatido y sometido por el viejo sistema caduco de hacer política aunque sus personajes sean en su mayoría casi nuevos?

Sabemos que la libertad de expresión es un derecho fundamental, humano, señalado en el articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión." De esta libertad de expresión se deriva la libertad de imprenta o de prensa.

Concordante con esto, la "Convención Americana sobre Derechos Humanos", expresa en su Artículo 11:

"Protección de la honra y de la dignidad.

1. Toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad.

2. Nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación.

3. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o esos ataques."

Art. 14:

3. Para la efectiva protección de la honra y la reputación, toda publicación o empresa periodística, cinematográfica, de radio o televisión tendrá una persona responsable que no esté protegida por inmunidades ni disponga de fuero especial."...

Luego, de otra parte, si la libertad de expresión, un legitimo derecho humano, tiene como único limite otro irrevocable derecho universal: el derecho al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad, no estaría bien y seria legal que "Buenos muchachos" haya sido prohibido de salir al aire? Acaso en este programa no se satiriza a personas de carne y hueso, sobretodo del quehacer público? Acaso en este programa no se denigra constantemente la dignidad de los escogidos para la mofa televisada? Esta bien que amparados en la libertad de expresión y de prensa "Buenos muchachos" arrase con el derecho al reconocimiento de la dignidad de las personas? Aquí se presenta entonces una ambigüedad o estamos de acuerdo en que se arrase un derecho por respetar otro o hacemos prevalecer los dos? De esta manera no sólo "Buenos muchachos" deberían desaparecer del aire sino también "Vivos" y "Ni en vivo ni en directo" ampliamente criticados como escenarios de escarnios y sarcasmos en contra de la integridad de las personas o comunidades elegidas como victimas de tan peculiar forma de "hacer arte" televisivo.

En fin, este debate queda para el filosofar e interpretación socrática de los intelectualoides que no se cansaran de seguir llenando las columnas en defensa de la sátira, la vulgaridad campechana y la burla denigrante solapada de libertad de expresión, de aquella libertad de expresión que arrasa con el derecho universal al respeto del ser humano en toda su integridad.

Rodrigo Montalvo.
http:lacomunidad.elpais.com/prosa-en-el-exilio/

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