17/11: La primera victima fatal del triunfo de Obama: Marcelo Lucero.

Un amigo me preguntaba: por qué envías tus artículos a los diversos diarios ecuatorianos si sabes que jamás te los van a publicar? Mi respuesta siempre ha sido: sólo para que sirva de testimonio de que los he escrito, porque esperar que los publiquen es tiempo perdido.
En realidad no me ha sorprendido ver publicado el articulo que aludo, como: Invitada de HOY, no me sorprende sobretodo por la alusión final: "cursa estudios de maestría en EE.UU".
Me impacta sobremanera el suceso fatal que ha cobrado la vida de un hermano migrante ecuatoriano, pues todos aquellos que hemos migrado a países foráneos, a tierras extrañas, a sociedades diferentes, de una u otra manera hemos sentido y seguimos experimentando a diario lo que significa ser extranjero perseguido y discriminado, sobretodo en sociedades donde ni siquiera el idioma nos identifica, peor las costumbres, y lo más terrible: peor la apariencia física.
Aunque no curso ninguna maestría aquí en USA, ni las he cursado en Inglaterra, Italia, ni en algunos países europeos en donde tuve que peregrinar después de haber sido deportado del Reino Unido para finalmente ir a para a la tierra del Papa, bien podría decir que ahora que ya voy a cumplir más de diez años de alíen (palabra inglesa que significa: extranjero, extraño, ajeno a algo, a alguien. En ciencia ficción: extraterrestre), ya me puedo endosar un PHD en "migración práctica" y por lo tanto tener cierta autoridad, al menos existencial, para escribir este artículo (aunque jamás sea publicado en medio ecuatoriano alguno).
Recuerdo que cuando viví en Milano (Milán) Italia, fui testigo de la muerte de un compatriota. Yo vivía en un departamento en donde habitábamos cerca de 10 migrantes, todos ecuatorianos. Doña Victoria, la arrendataria del departamento tenia un hijo, Luis, un joven de más de 20 años que apenas tenia unos meses de llegado. Un fin de semana salieron a divertirse en grupo varios jóvenes ecuatorianos, entre ellos él, era el invierno del 2000. Habían asistido a una discoteca de corte latinoamericano, a su regreso el grupo se detuvo en frente de un palazzo (que es como en italiano se llama a los edificios de apartamentos), algo pasó, estando todos ebrios, una de las mujeres del grupo se había subido sobre el capot de un auto, un ciudadano italiano, el propietario del vehículo, se había percatado del escándalo: salió a reclamar pero los jóvenes hicieron caso omiso y reaccionaron con insultos, el que lo enfrentó directamente fue Luis, el italiano ofendido (mucho más al ver que era un "alien") sacó un revolver y le disparó desde la ventana, lo impactó en la cabeza pues era un excelente deportistas de tiro al blanco.
Esa noche los que dormíamos en el departamento, incluida la madre del chico, recibimos la fatal llamada: a Luis le habían disparado y la ambulancia lo estaba trasladando grave al hospital. No hace falta relatar lo que se empezó a vivir en esa casa de migrantes, en especial para Victoria, la madre de la víctima. Peor que estábamos en Italia, en Milán incluso, donde el Cónsul era ad-honoren y para colmo era un ciudadano italiano que a duras penas hablaba español. Al día siguiente la noticia repletaba las primeras planas de los diarios italianos. El agresor arrepentido expresaba: "he arruinado mi vida y la de un joven ecuatoriano"
Luis no murió producto del impacto, tuvo que soportar un largo coma por varios meses, coma que costó un largo e interminable sufrimiento a su madre y a quienes lo conocimos. Recuerdo justo el momento en que acompañé a su madre al hospital, el espectáculo tremendo que experimentamos, Luis tenia un orificio de bala en su frente, su rostro irreconocible, hinchado como el de un monstruo terrible. Su madre gritaba y no cesaba de llorar desgarradoramente mientras limpiaba la sangre hecha coagulo. La justicia italiana inició el proceso en contra del agresor, pero después de unos meses, coincidente con el tiempo en que Luis falleció y su madre lo trasladó al Ecuador, supimos que había recobrado su libertad mientras el proceso continuaba. En aquellos tiempos en la lejana Italia y sobretodo en Milán no se supo de autoridades ecuatorianas ni de grupos pro inmigrantes que siguieran el caso, en esos tiempos los migrantes batallamos solos contra todo lo que nos tocaba enfrentar y superar, dicen que no es mucho lo que ha cambiado por allá. Yo partí de Italia a fines del 2001 y no he vuelto a saber nada de ese terrible asunto, sólo quejas y criticas aisladas al fantoche de apoyo al migrante que se ha implementado con onerosos gastos para el erario nacional. Es que los países europeos donde viven los cientos de miles de migrantes ecuatorianos, no son los Estados Unidos de Norteamérica, país donde los grupos de defensa pro-inmigrantes abundan, tienen voz, donde los representantes hispanos hacen presencia inmediata y elevan su grito de protesta contra cualquier abuso que se cometa en contra de los migrantes, sean estos de cualquier procedencia. Además, a pesar de que es un hecho cierto de que la discriminación y el racismo existen aquí en USA, estos no son tolerados por la Ley y sobretodo el sistema de justicia de este gran país no presta la mínima posibilidad para que un delito quede impune, cométalo quien lo cometa, peor uno tan evidente como el lamentable asesinato de Marcelo Lucero.
No son pocas las experiencias sangrientas que han sucedido a nuestro hermanos migrantes ecuatorianos, aquí en el bloque (de Block: cuadra) donde vivo, hace unos meses experimentamos la desgracia que le sucedió a Cristian, otro joven ecuatoriano. Su esposa ecuatoriana (decía que era modelo en Ecuador), lo había abandonado yéndose a vivir, con el pequeño hijo de ambos, junto a un ciudadano dominicano. Un día Cristian indignado los encontró en un restaurante hispano, se entabló una discusión que terminó en una gresca tremenda: Cristian resultó con su rostro desollado por los picos de las botellas del dominicano y sus acompañantes, el niño fue testigo de todo, pues estaba presente. Los agresores fueron inmediatamente detenidos y están procesados listos para cumplir un fuerte condena. Cristian fue atendido en un hospital del área en donde fue sometido a varias operaciones en su rostro a la espera de ser deportado a penas le dieran el alta. No hemos sabido que de este caso reciente se haya preocupado autoridad ecuatoriana alguna, tampoco el caso tuvo la trascendencia que ha tenido la lamentable muerte de Lucero.
Mi PHD en migración existencial me permitiría relatar interminables experiencias de las que los migrantes ecuatorianos han sido victimas y en las cuales ninguna autoridad diplomática o institución legal ecuatoriana se haya hecho cargo. Pero, como me exteriorizara una compatriota residente en new Jersey por medio de un e-mail, "tenemos que aprender a convivir con estos males", esto como comentario a mi insistencia en el episodio ocurrido en nuestro propio consulado de New Jersey el 30 de Noviembre del 2007, cuando la Ministra Cónsul Plenipotenciaria del Ecuador en New Jersey y Pennsylvania, Jessica Escala Maccaferri, detuvo arbitrariamente a un compatriota ecuatoriano en el consulado y llamó a la policía estatal y a la policía de migración de los EEUU para que lo apresaran (dentro de territorio ecuatoriano!!!). Agravado el hecho por la garrafal expresión vertida por ella: "estos ilegales tienen que irse presos como todos los ilegales que vienen a joder a este país". Expresiones que ahora deben pesar grandemente en su conciencia, tal como las expresiones del ejecutivo del condado de Suffolk, Steve Levy, que había asegurado públicamente que la muerte de Lucero "era otro incidente de un día cualquiera" y que ahora se tuvo que retractar públicamente aceptando que se trató de un ataque racista, al ser incriminado por las asociaciones pro-inmigrantes como el responsable de estos hechos debido a su política anti-extranjeros.
Es loable y plausible que, esta vez, las autoridades ecuatorianas incluyendo al propio presidente Correa, demuestren públicamente su rechazo y preocupación ante tamaña desgracia, pero seria ideal que el asunto no se politice y sirva de palestra para los aspirantes políticos que ya se enfilan desde hace tiempo a las próximas elecciones.
A pesar de que en algunos medios locales solapadamente se me ha endilgado de "ser prodigo en pedir explicaciones", especialmente por haberlo hecho ante el anterior Viceministro del Migrante, Lcdo. Astudillo, cuando estuvo de paso en New York promocionando el SI al referendun anterior, yo sigo y seguiré insistiendo en conocer qué sanciones se implementaron ante los sucesos del 30 de Noviembre del 2007 en el Consulado de New jersey, pues son hechos como estos, en que las autoridades diplomáticas encargadas de velar por los intereses de los migrantes ecuatorianos en tierra extraña, se permiten tratarlos de: "…...ilegales que viene a joder a este país", los que luego tienen lamentables repercusiones como la que acaba de ocurrir con nuestro compatriota Marcelo Lucero. Hecho este publicitado por toda la prensa de nuestra área, incluso por la del Ecuador, ante el cual ninguna autoridad diplomática, mucho menos el presidente Correa, se apersonaron a sancionar. Lo peor, que la Sra. Jessica Escala, propiciadora de tamaño escándalo y barbaridad, jamás se ha retractado ni peor pedido disculpas por sus lacerantes expresiones.
Para un migrante como yo que alguna vez ha sido testigo directo de cómo actúa la Ley, sus representantes y autoridades aquí en EEUU, no hay duda alguna que, se aplicará el máximo rigor a los racistas "cazadores de aliens" que terminaron con la preciosa vida de nuestro compatriota Lucero. Podría asegurar que esto no es España donde la agresión a María José, una adolescente ecuatoriana atacada por otras españolas, parecería haber quedado sin sanción, a pesar de los pregones públicos de las autoridades ecuatorianas de "mover cielo y tierra" para lograr sanción.
Entre tanto, la vida continua, y ahora más que nunca en que los medios de prensa estadounidense anuncian un incremento de mensajes raciales en contra del triunfo de Obama - incluso uno de estos mensajes había sido dejado cerca del lugar levantado a la memoria de Lucero- los migrantes en general debemos estar atentos a no adentrarnos en terrenos peligrosos, terrenos minados como el Consulado de New Jersey, que se llegó a considera así después de las actuaciones sin sanción aun de la Cónsul Escala, pues esa discriminación y persecución en contra de los "aliens, que venimos a joder a este país" podría resultar fatal.
Termino expresando mis más profundas condolencias a los deudos y familiares de nuestro compatriota Marcelo Lucero, es imposible reparar una perdida así, pero estoy seguro que el reparo de la justicia por medio de la Ley no tardará en llegar.
Rodrigo Montalvo
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