Rafael Correa:
Cuentan los compañeros de colegio que a Rafael Correa siempre le gustó jugar a que era presidente de la República, y que a sus compañeros les asignaba ministerios. Esto ocurría en los patios del San José La Salle, en Guayaquil y pocos de sus entonces ministros pensaron que ese juego era una señal sobre el futuro que le esperaba a ese inquieto y delgado joven.

Incluso antes, a los siete años, cuando ingresó a los ‘boy scouts’, él era quien organizaba y planificaba todas las excursiones. Eso lo recuerda ahora Gunter Morán, quien fue discípulo ‘scout’ de Correa y que ahora le acompaña como asesor en esta campaña. Pero la adhesión de quienes jugaban cuando niños a la política con el Presidente de entonces no se queda en Morán, pues en el grupo que lo rodea en sus periplos proselitistas por todo el país hay algunos ex ‘scouts’: David Concha, Rafael Guerrero o Francisco de la Torre, quienes también integraron alguna vez gabinetes infantiles.

Cuentan también sus amigos que alguna vez, en la carrera por cierta dirigencia universitaria, Rafael Correa perdió y luego le dijo a su contendor que por esa vez no había ganado pero que esperara a cuando sea Presidente de la República.

Pero si sus aspiraciones políticas fueron marcadas desde muy temprano, también lo fue su inclinación por los estudios, la docencia y el liderazgo espiritual. En efecto, siempre se destacó como alumno, profesor y catequista.

Precisamente en el sendero de la educación también fue encontrando más apoyos y amigos que ahora en la campaña se unen, a pesar de transitar por diferentes carriles políticos y hasta ideológicos. Un ejemplo de ello es César Umajinga, prefecto de Cotopaxi por Pachacutik. Este dirigente indígena reconoce que gracias al ahora candidato por Alianza País, logró sus primeros triunfos como estudiante y líder en su natal Zumbahua, donde Correa vivió durante un año como catequizador y alfabetizador

Otro ejemplo es Jorge Zambrano, alcalde de Manta, que pertenece al Partido Social Cristiano (PSC). Este funcionario fue discípulo del candidato a la Presidencia en un posgrado. Allí lo conoció y por ello sumó su respaldo y sus deseos de que gane en las elecciones de hoy.

En un perfil hecho por la revista Vistazo, se anota que Correa despertaba gran admiración entre sus alumnos de la Universidad San Francisco de Quito, donde fue profesor hasta que decidió ingresar a la política formal. “Nadie ponía en duda su dominio de la materia, que junto con su carisma se convertía en buena mezcla... Mientras se aceptaran sus criterios como verdades”. En efecto, si bien ganó fama de buen profesor, también la tuvo de intolerante y soberbio. Un profesor de esa Universidad dice que Correa tiene dos características muy definidas: inteligente y dogmático.

Algunos miembros de su buró sostienen que Correa puede llegar a consensos pero admiten que siempre y cuando estos nazcan en sus ideas. También se ha ganado fama de descalificar a quienes no comparten sus ideas y no duda en llamar “contadores” a los economistas que no están en su línea ideológica, como Jaime Carrera.

Pero si Correa ha sido visto como un buen maestro, sus dotes de estudiante no son menores. Toda su formación, desde el colegio hasta los estudios de cuarto nivel, los ha hecho con becas porque los recursos económicos de su familia no daban para costear su educación. Si bien nació en una familia de clase media, la trágica desaparición de su padre sumió a la familia en una profunda crisis económica y emocional. Su madre, Norma Delgado, tuvo que trabajar para sostener a sus tres hijos. Eso marcó profundamente a Rafael Correa.

Esforzado y buen alumno, Correa se graduó de economista en Guayaquil y luego consiguió posgrados en la afamada Universidad de Illinois en los EE.UU. y en la de Lovaina, en Bélgica, país donde conoció a su actual esposa Anne Malherbe con quien tiene dos hijas y un hijo.

Pero si tiene fama de dogmático entre los círculos académicos, su desempeño en la segunda vuelta electoral hace pensar que se adapta muy bien a las circunstancias. Si en la primera vuelta electoral Correa usó un mensaje “técnico y académico” para dirigirse a sus votantes, en la segunda su discurso fue más coloquial y más aproximado a los diferentes públicos que visitó en todo el país. Habló mucho menos de los temas políticos como reforma política o asamblea constituyente y prefirió adherirse a los temas que su rival: Álvaro Noboa había utilizado. Vivienda, bonos y subsidios, fueron entre otros temas considerados populistas, lo que Correa sacó a relucir en la segunda vuelta.

La forma en que trabajó en la segunda vuelta también dejó en evidencia su forma de ser. Mientras su rival, Álvaro Noboa salía a hacer campaña en las tardes, Correa lo hacía desde las primeras horas de la mañana hasta bien avanzada la noche. Perseverante, inteligente, intolerante y trabajador...

Tomado de El Comercio