Hace algunos meses en uno de mis artículos, “La Asamblea y la rebelión de los poderosos” (http://lacomunidad.elpais.com/prosa-en-el-exilio/), afirmé el triunfo del Sí en el referendo aprobatorio de la nueva Constitución del Ecuador redactada por la Asamblea Constituyente convocada por el Presidente Rafael Correa.

Con dos dedos de frente, incluso hasta con uno, lejos de la miopía de los apasionamientos políticos, el revanchismo personal y la necedad prepotente, cualquier ciudadano pudo avizorar este nuevo triunfo de Correa con el que pretende desarrollar su tan mentada “revolución ciudadana”.

Puesto que las acciones de Correa y su gobierno, incluso desde su campaña política, son una replica exacta (pero recargada y rectificada) de los pasos y procedimientos de Chávez, no será una gran sorpresa el triunfo del Sí el próximo Domingo 28 de Septiembre.

Si hacemos un repaso de todo lo actuado por Correa desde su ascenso al poder, la convocatoria a la Asamblea Constituyente, las preguntas del anterior referendo convocándola, el texto de la nueva Constitución a ser aprobada y sobretodo el accionar político de corte populista y aparentemente paternalista y protector de las clases desposeídas, veremos que todo es una repetición de lo acontecido en Venezuela. El resultado por ende el mismo, un país dividido profundamente por el batallar de corte marxista adoptado por el “pseudo socialismo” del siglo XXl, el proletariado (trabajadores asalariados) y pueblo pobre en contra de la burguesía y las clases sociales poderosas (los pelucones de Correa) dueñas de todo el poder y de los medios de producción de riqueza, ante lo cual el estado mesiánico liderado por el caudillo debe estatizar todo y concentrar ese poder, los recursos y medios de producción en sus manos para “distribuirlos equitativamente” en pro de las clases desprotegidas.

Si comparamos la Constitución de Venezuela y la que va a ser aprobada positivamente el próximo domingo en el Ecuador veremos que son casi idénticas en su fondo y proyección. Me recalco no se necesita ser un “politólogo” o cualquier cosa terminada en “ologo” para llegar a esta conclusión.

Los antológicos y nuevos revolucionarios ecuatorianos de calle, urbe y universidad, de canción protesta, de sueños beodos, de visitas a Cuba, de fotos en la estatua del Che Guevara y repitólogos de las frases que legara el Che con sangre propia (son los únicos que existen en nuestro país, esos revolucionarios que jamás han empuñado un fusil o metralla ni siquiera de agua y que mandan a su familia a pasear a USA y de vez en cuando ellos también se pegan un brinco e incluso viven aquí), se alistan ya para instaurar la gran “revolución ciudadana” a partir del positivo triunfo del Sí aprobatorio de la Nueva Constitución. El pueblo que los sigue anhelante de lo que anhela desde que existe, se dará el gusto de un nuevo triunfo del gobierno Correista y lo celebrarán a más no poder; muchos opositores incluso, si ya no lo han hecho, correrán detrás y se subirán al carro de la victoria y pretenderán solapadamente integrarse a la “gran revolución ciudadana”.

Pero, “después del gusto viene el disgusto”, reza un adagio popular; y, los resultados de este triunfo y de la implementación de esta nueva Constitución no se harán esperar. Vendrán entonces los mismos acontecimientos de Venezuela, los revolucionarios se quitaran los disfraces y quedaran en lo que son: arribistas revoltosos. Vendrán las revueltas violentas en contra de los “enemigos de la revolución”, las estatizaciones de lo que el gobierno considere es patrimonio del pueblo, la toma y aleccionamiento de conciencias de las masas, las represiones a las opiniones contrarias, las expulsiones de aquellas entidades que se consideren representantes de “los imperios”, el acercamiento y complacencia a los rojos y todo aquello que Chávez a adoptado como política para Venezuela. Pues idéntico inicio, idéntico final. La lucha interna seguirá y seguirá. Se repetirá Venezuela y Bolivia y el pobre continuará más pobre y los nuevos poderosos y ricos más ricos y poderosos. Veremos hasta cuando nuestro pueblo espartano regala su paciencia en espera de los cambios que dejaran de ser mera promesa para instituirse en ley por medio de la nueva Constitución. Veremos entonces hasta donde llega la capacidad del Economista de Ecuador, Bélgica y USA para manejar las cifras frente a la depresión económica de los “imperios” y el descenso en el precio del petróleo. Ahora no tendrá excusas que argumentar puesto que contará con su ley. Ley propia y exclusiva redactada a la horma y deseo de sus intereses. Ahora la “gran revolución ciudadana” tendrá su propia Constitución y la mayoría en el nuevo “Congresillo” que habilita por inercia preconcebida. Ahora es cuando la braza arde y mientras más la revuelvan los revolucionarios parafraseólogos del Che más se pueden quemar. Terminamos recordando a estos “revolucionarios de sueños beodos y música protesta” que como dijo un Asambleísta de oposición: “Alfaro fue liberal no socialista, Carajo!!!!!!”

Rodrigo Montalvo

NO piensen que este artíkulo es publicado extemporaneamente

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