05/06: El Abuso Emocional

No me voy a referir a las violaciones físicas, sino específicamente al abuso emocional sexual cuya contraparte será la castración emocional masculina. Desde pequeña, como ha sido el caso de todas las mujeres con las que he conversado esta semana, he visto como los hombres tratan a las mujeres como si fueran cosas o máquinas de placer sexual. En las calles, recuerdo con impresión, ver a tantas mujeres que recibían estos comentarios morbosos y mal intencionados de todo tipo de hombres que creían estar lanzando un piropo. No creo que valga la pena decir, en este momento, toda la sarta de estupideces que se escucha cuando pasa una mujer caminando junto a casi cualquier tipo de hombre latino, específicamente ecuatoriano. Es algo que seguramente lo saben de memoria. Cuando llegué a la adolescencia me tocó recibir esta violencia. Una de tantas veces, fui caminando alrededor de unas 20 cuadras para ir a jugar tenis, vestida con una camiseta, un short y obviamente la raqueta. Entre mi punto de partida y mi punto de llegada fácilmente habré recibido 10 patanadas de hombres que pasaban en carro, viejos verdes, y otros que pasaban junto a mi. Si bien no parecía muy ecuatoriana por mi porte, tampoco lo parecía por mi actitud. Jamás me quedé callada y a todos les respondí o perseguí para toparme con la sorpresa de que todos, absolutamente todos, salieron cobardemente corriendo. Claro, la costumbre era decir estas cosas mal intencionadas sin que ninguna mujer se inmute. Todas calladas, aparentemente, no hacían caso, pero de lo que he podido investigar, de una u otra forma todas se sentían mal. Sentirse como una cosa no es agradable para nadie, ni hombres ni mujeres.
Haber crecido aquí viendo que esto se daba a todo nivel y en todo lado hizo que racionalice el asunto y lo tome como normal. La impresión que me causaba la refundí en un baúl de insensibilidad para poder sobrevivir a la violencia emocional social. En los colegios, los compañeros se hablaban entre ellos de las cuerazos, de lo rico que sería acostarse con tal o cual pelada, no por amor, sino por el placer de tener la “pielcita” bajo su record de acuestes. En las reuniones sociales masculinas siempre surge el tema de los cuerpos y las caras de las mujeres antes de pensar en sus cualidades como persona. En todo lado se veía la falta de sacralidad de la sexualidad bombardeada por apenas uno de los aspectos de sexo que quizás ni siquiera sea el más importante, es decir, el placer del orgasmo. Hasta ahora, si ustedes se ponen a mirar tantos comerciales visuales en prensa como en televisión, existe una asociación directa entre mujer y placer. Me desperté por la mañana pensando en cual mismo será la asociación entre un carro y una mujer enseñando lo que más pueda, pensaba en las señoritas pilsener que caminan en sus bodies amarillos apretados para llamar la atención, o sea que alcohol y placer sexual también van de la mano y, prácticamente, cualquier comercial dirigido a un hombre tiene que enseñar cuerpos de mujeres con buenos glúteos y buenos pechos. Como mecanismo de marketing es maravilloso, pero lo que es importante comprender es el fondo del asunto. Lo que sucede es que ya es tan común que no se considera el contenido de fondo. Mujer=Cosa. Hay mujeres a las que esto les afecta muchísimo y a otras no. Inclusive hay mujeres a las que les gusta que se les exprese estas ofensas. Cada quien maneja como puede el asunto, pero de hecho me pregunto si la frigidez tendrá algo que ver con un rechazo inconsciente a esta idea asumida de sentirse como una cosa para los hombres. Otros mecanismos de defensa pueden ser la frialdad emocional, el descuido de aspectos de la feminidad, rechazo a la propia sexualidad femenina y quien sabe si hasta problemas en útero o quistes de ovario, tumores, y tantas otras cosas.
En el libro de Ellen Bass y Laura Davis titulado “The Courage to Heal” o el coraje para sanar, mencionan que las dificultades alimenticias tanto en exceso como en falta de, a menudo son consecuencia de formas de abuso. Comentan que comer compulsivamente es una forma de manejar el tema y que estas personas sienten que siendo gordas podrán evitar enfrentar el tema sexual. Relacionando esto con el sarcasmo sexual de las calles, los hombres no regresan a ver a una gorda tanto como a una mujer de buen cuerpo y este es un mecanismo de defensa. Una de las declaraciones hechas para el libro de una chica dice que ella comía frecuente y conscientemente para ganar peso y hacer que eso le proteja. Cuando perdía peso se sentía expuesta y desnuda y era algo que no podía soportar. A pesar del dolor que implicaba su sobrepeso ella prefería mantenerlo porque se sentía protegida. El tema de la bulimia y la anorexia también pueden estar relacionados con este tipo de abuso emocional. En el mismo libro mencionan que otra forma de escapar de uno mismo y del abuso emocional es la adicción al trabajo. Hay personas que tienen una necesidad muy grande de sobresalir y, con eso, tapar lo mal que se sienten por dentro. Ser buenos en el trabajo es algo que pueden controlar y eso genera mucha aceptación en nuestras culturas. Mientras que trabajar en exceso puede demostrar una fuerte motivación para sobresalir, también puede ser una manera de evitar la vida interna o una conexión cercana con la gente que les rodea. Si nos ponemos a ver, existe un sinnúmero de formas de escapar del abuso emocional sexual, no solo por parte de las mujeres sino también de los hombres. En el mismo libro que he mencionado dice que cuando uno es abusado física o emocionalmente, los límites, el derecho a decir NO, el sentido del control en el mundo, todo eso y más fue violado. El respeto no existe y uno se siente humillado porque además se recibe el mensaje de que no se tiene valor, somos una cosa cualquiera.
Mientras crecía pensé que esta forma de interactuar de los hombres en las calles era igual en todo lado, pero al experimentar otras culturas me di cuenta de que era un tema muy latino. La forma de este tipo de violencia es diferente en diferentes culturas. Entonces, ¿qué refleja esta forma de tomar la sexualidad en la cultura latina, su idiosincrasia y la experiencia machista de superioridad versus el complejo de inferioridad? Si es una cuestión cultural hay algo que se enseña en la sociedad que conduce a un comportamiento tan desequilibrado e irrespetuoso. Este aprendizaje viene de quien sabe cuantas generaciones atrás quizás rastreando hasta el inicio del patriarcado. De lo que he leído sobre las condiciones de vida de las mujeres en los primeros siglos de la era cristiana, la mujer podía ser monja o prostituta o ama de casa. La monja y la prostituta tenían derecho a educación, la ama de casa no. Así que rastrear con precisión el inicio de esta relación nociva no es tan fácil. Así como existen diferentes lenguas que reflejan concepciones de vida, por ejemplo: los esquimales no tienen en su idioma una palabra que defina la guerra, entonces seguramente será una cultura muy diferente a las que no solo que tenemos la palabra guerra sino que la provocamos constantemente, entonces, igualmente la forma cultural de manejar estos asuntos es diferente en diferentes partes con consecuencias similares. Abuso es abuso. Otra cosa que se puede considerar es, como me dijo mi amigo Pablo, la diferencia entre genitalidad y sexualidad. De hecho mucha de esta situación abusiva es consecuencia de una genitalidad impulsiva. Así como Mujer=Cosa, Hombre=Pene. El hombre mide su virilidad y su valor de acuerdo con lo que es capaz de hacer a través de su genitalidad. Quizá vale aclarar la diferencia entre genitalidad y sexualidad. Genitalidad es una reacción impulsiva concentrada en el pene; sexualidad es un mundo de interacción con todo lo que nos rodea que va desde un placer físico hasta un éxtasis espiritual. Sobre esto hay un punto que quisiera mencionar y es que el órgano sexual masculino esta ubicado en el primer chakra que se refiere a tener una relación muy física e individual con la sexualidad. Eso debe ser que hace que su genitalidad sea tan pronunciada. El órgano sexual femenino está ubicado en el segundo chakra y este chakra es donde la individualidad se convierte en dualidad, es decir, relación entre dos, es el chakra emocional y, por eso, la tendencia natural de la mujer es de índole más emocional que genital. Pablo me contaba que en los comerciales modernos ya no solo se percibe la Mujer=Cosa sino el Hombre=Cosa. De hecho hay muchas cosas que en la actualidad están cambiando y parte de eso es que las mujeres de estos tiempos son mucho más agresivas y como que la tortilla se está virando. Imagínense lo que hubiese sido si fuesen las mujeres las que por siglos pisotearon la sexualidad de los hombres y la falta de respeto en las calles fuera al revés. La sensación de ser una cosa sería la misma.
Considero que el problema más grave es tapar, indolentemente, cualquier experiencia que nos afecte pero hay que considerar que muchas veces hacer eso es necesario. Mientras conversaba con varias mujeres al respecto sentía ese mismo estado que yo tenía antes de que permita que ese dolor salga a la superficie. Todo esto se lo racionaliza y se le quita la carga emocional para sobrevivir. Pero en el fondo, son cosas que nos siguen afectando. Con esto no estoy sugiriendo que se abra la caja de Pandora de cada uno pues, si es algo que uno se da cuenta y lo quiere enfrentar y es algo tan refundido, se necesita un estímulo muy fuerte, como el que en buena hora recibí esta semana, como para poder meterse en el sentimiento guardado, ver las experiencias desde el lado herido y luego procesarlo y dejarlo ir. El alivio de dejar ir cualquier cosa refundida vale el precio de cualquier tesoro y más.
LA CASTRACIÓN EMOCIONAL MASCULINA
Este es otro tema sensible pues si bien también hemos crecido con la idea de que los hombres son fuertes, son machos y pueden aguantar cualquier cosa, eso no es verdad. Por generaciones a los hombres se les ha castrado, emocionalmente, desde que son chiquitos con insistentes comentarios como: usted es un niño y los niños no lloran, o cosas como: sea machito y aguante. De este tipo de mensajes hay cualquier cantidad y se les enseña a coartar las emociones porque sino no son aceptados como hombres. “Ya, levántate y no llores, que vergüenza un niño llorando”. ¿Se dan cuenta del mensaje que esta recibiendo una criatura? Y este tipo de mensajes es continuo hasta que los hombres reprimen lo que más puedan de su cuerpo emocional. El otro día almorzaba con una amiga que me comentaba que su marido tenía grandes dificultades para expresar sus sentimientos a sus hijos y que todo quería hacer a través de ella. En el fondo el daba lo que sea por llamar a su hija y decirle que la extraña, pero su condicionamiento masculino es mas fuerte que su propia necesidad de expresar amor. ¿Cuántos hombres, por esta castración emocional, no padecerán de problemas alimenticios, de adicciones de cualquier tipo, de reacciones violentas u otras cosas? Y los hombres adultos que crecieron con esos mensajes tienen inclusive mayor dificultad en aceptar sus necesidades afectivas. Les cuesta mucho pedir ayuda para procesarlas porque es tan fuerte la asociación de sentimientos con debilidad que no se pueden dar el lujo de llorar, de amar sin límites, de ser vulnerables y de tener una capacidad para la intimidad, es decir, dejarse ver en su profundidad.
El mundo violento en que vivimos no es más que el reflejo de tantas frustraciones humanas, tantos sentimientos y traumas reprimidos que necesitan un desfogue. Porque, realmente, que es lo que tanta violencia y abuso emocional nos esta queriendo decir sobre la conducta humana moderna o histórica. En el fondo todos buscamos felicidad y paz, pero generamos tan poco de esto porque somos como una olla de presión lista para explotar. Creo que todos nosotros, de una forma o de otra, hemos sido participes en esta rueda de sufrimiento y de abuso emocional como víctimas o victimarios y la mayor parte del tiempo no tenemos el coraje para sanar. Por eso seguimos nutriendo estas tendencias de abuso. Si ustedes tienen hijos varones, piensen dos veces antes de castrar sus emociones y, para eso, empiecen con ustedes mismos.
Como dicen las autoras del libro que mencioné: “la gente no necesita ser forzada a crecer, todo lo que se necesita es circunstancias favorables envueltas de respeto, amor, honestidad y un espacio para explorar”.
Quería agradecer por la inspiración para el tema de hoy a dos amigos que son lo más cercano a mi corazón por el momento. Ellos son el yin y yang en mi vida, la noche y el día, la luna y el sol, el uno topa las heridas y el otro las ayuda a sanar. Qué bendición poder compartir etapas de la impermanente y cambiante vida con ellos y por todo lo que son les dedico la siguiente canción de Seals and Croft titulada: el amor lo conquista todo.
Bibliografía:
The Courage to Heal by Ellen Bass and Laura Davis
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