raulmanla:
Nueva Constitución, restauración fortalecedora del latrocinio histórico - La dictadura de la peor minoría. - La “nueva” Constitución dictatorial. El Estado y sus usuarios pasivos los partidos políticos y sus usufructuarios activos los gobiernos y la burocracia permanente, se han convertido en un elemento innecesario y peligroso para el desarrollo de la sociedad civil.

En esto ni los hombres de las cavernas estarían en desacuerdo ya que en esos tiempos los desplantes del poder eran casus belli. Por eso en el Ecuador los gobiernos duran períodos de aproximadamente dos años, salvo quizá el caso del presente, por su habilidad de distraer al país con el cuento de una nueva Constitución, que en definitiva no es más que una restauración mal hecha de la vieja fachada de siempre.

Un “mejoramiento” del mismo latrocinio histórico para seguir y acabar peor. Y la nueva Constitución manipulada por Correa no es más que el capricho oportunista de reaccionar contra lo inoperante. ¡Bravo! pero proponiendo lo mismo, sin ningún aporte creativo, con agravantes destructivos, traicionando por incompetencia a la tal revolución ciudadana en que los ciudadanos son menos ciudadanos ¡Bravo! El latrocinio estatal de siempre, en versión mejorada; los esquemas de timo electoral de los políticos, en versión superada; y la demagogia permanente, en versión máximizada intitulada “la voluntad del pueblo desorganizado”.

La mesa envenenada está servida para regresar a Quito y amarrar al país más fuertemente al pasado con la mayor seguridad y eficiencia. ¡Bravo! Las neuronas de los asambleistas no acaban de iluminarse, menos aún si están asfixiadas y apenas pueden desahogarse y distinguir los tóxicos. Se limitan a la mala costumbre escolar de copiar mecánicamente lo que les dicta el profesorito Correa o lo que escribe el entusiasmo ignorante del vecino. ¡Bravo! ¡Qué lindo! ¡Ya está hecho! Y la campaña por un Ecuador retrógrado ya ha empezado con el grito entusiasta de los eternos usufructuarios burocráticos del sistema. ¡Por la nueva Constitución! Sí. Por un Ecuador retrógrado ¡SÍ! ¡Viva! ¡Hurra! El entusiasmo es tan grande y tan ciego que contagia hasta a las víctimas.

No importa joderse, así somos de generosos. Qué importa si ellos son magníficos depredadores y pecan de burócratas por culpa del mismo país traspapelado en donde abundan los petrodólares para subsidiarlos. Si el latrocinio está perfectamente organizado con esfuerzo y financiado con el dinero del pueblo. Hay que seguir iguales, sólo el pueblo se muere de hambre y siempre será así, es lo normal...

En resumen: Mal de muchos, consuelo de tontos, previene el refrán popular, y esa es la realidad nacional. Los muchos, los justos, soportamos la carga del festín de los múltiples mini feudos de poder devastador y “así debe ser” dicta el fatalismo para mantener el mal innecesario...

Para eso es la nueva Constitución porque de lo contrario toda la artificialidad se vendría abajo como un terrón de azúcar y... qué barbaridad, sería para el bien del país...

Tenemos que volver a la selva y para eso hay que abandonar el vergel... Que se imponga la ley del más fuerte, de la masa manipulable que venera la Constitución de la Jungla.

Esas son las razones para votar por el sí. Lo más perogrullesco, pero parecería que es necesario decirlo y repetirlo que, lo único racional, legítimo y democrático es que todos ellos, los sectores sociales, que son el todo del país, que son el pueblo que tiene todo el poder real, la autoridad, la soberanía, la potestad, “incluso” por encima de la propia Constitución al decir de los constituyentes... por qué deben tener la última instancia en lugar de la primera para gobernarse a sí mismo como inexorablemente debe ser, en lugar de rendirlo gratuitamente a un grupo de nefastos reincidentes.

Si cualquiera se pregunta con simple sentido común, por qué es imposible que se instaure un gobierno de la democracia verdadera, de la del “de, por y para” la Sociedad Civil o pueblo organizado. Los argumentos “más convincentes” para entender el actual sistema serían los siguientes:
El sistema actual presupone las siguientes falacias:
- Que todo el pueblo es ignorante y debe ser tratado como masa para “mejorar” a todos por igual. Que es incapaz de conocer sus necesidades, por eso debe someterse con el voto general a ser gobernado por las minorías políticas que son “la máxima sapiencia, honradez, dignidad...por decreto divino”.
- Que todas las asociaciones de los sectores sociales organizados, como no son grupos de ignorantes (profesionales, empresarios, obreros, empleados) y son capaces de darse cuenta de sus objetivos e intereses, de conocer sus necesidades, de tomar decisiones; entonces, deben ser reemplazados y sometidos con el voto general para ser gobernados porque constituyen una amenaza al gobierno de las minorías políticas que son “ la máxima sapiencia, honradez, dignidad...por decreto divino”.
- Que sólo el gobierno minoritario del poder puede ser digno de confianza y sabiduría ya que en un Estado de “derecho” sólo él “tiene el derecho” de hacer lo acertado para el pais ya que sus acciones son “infalibles e inapelables pase lo que pase...por decreto divino”.
- Por lo tanto la Sociedad Civil debe estar agradecida de regalarle el país al partidillo que ha tenido la generosidad de autoseleccionarse y a hecho el esfuerzo de bociferar argumentos falsos pero populares para reinvindicar el totalitarismo. La sociedad o pueblo es la víctima de está enfermedad llamada poder, cuyos sintomas eruptivos y de contagio son el Estado y los gobiernos “democráticos” de poder.

La sociedad recurre con fe religiosa a pensar que recuperará su salud acudiendo a su supuesto salvador el portador más virulento de la enfermedad, el mismo Estado y gobiernos; en lugar de luchar primeramente contra el germen causante de esta enfermedad que es el sistema político de poder, ahora llamado falsamente “democracia” representativa. El antidoto es la reforma del sistema en donde la capacidad social reemplace al virus invasor del poder y sus portadores, y la democracia pluralista fortalezca siempre esa capacidad social que sólo puede generarse en la propia sociedad civil.

NO a la Constitución dictatorial. Si nos sometemos al correismo que constituye la anarquía de la ignorancia seguiremos arando en el mar.

Más reflexiones en la próxima entrega o www.mov-sol.com.

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Raulmanla. www.mov-sol.com / sol@mov-sol.com

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