raulmanla:
El “deme haciendo” es carísimo - La segunda eclosión del sistema de Poder - Del personalismo partidista al pluralismo social VII. El sistema político de Poder de “liderazgo” personalista o partidista implica suposiciones con riesgos y sin garantías contra la sociedad. El confiar con simple optimismo que el Estado y los gobiernos existen porque funcionan bien es un viejo error peligroso.

Se sabe por el adagio popular que “lo que puede funcionar mal, acabará peor” (Murphy) y eso es, precisamente, lo que sucede con este sistema vigente. En el sistema de Poder que vivimos se presupone con el más ingenuo optimismo que los gobiernos y sus políticos sólo pueden ser personas profesionales respetables, sin apreciar que la política es el arte cínico del engaño popular, así como la diplomacia oficial es el arte de la mentira burocrática. Para ellos el fin justifica los medios y el fin es su propia paranoia.

En la apuesta por los gobiernos y Estados personalistas lo único asegurado es el fracaso para todos al corto plazo y para ellos al mediano o largo plazo. Cuando el partido vigente se ha desacreditado es reemplazado por el anteriormente desacreditado hasta que vuelva a desgastarse y asi sucesivamente. Entonces, por qué consentir este sistema de antagonismos que ya no sólo es de riesgo, sino de despropósito social asegurado, donde la lógica del gobierno o incluso del Estado ha dejado de encajar y sólo es una amenaza a la lógica social.

El sistema político de Poder, en sus formas totalitaristas, gobierno de uno o de pocos, llámese monarquía , aristocracia, fascismo, comunismo, socialismo o democracia representativa, que ha estado vigente y es la cronología de toda la historia de la humanidad, no es más que un sistema de control creado por los grupos políticos oportunistas para la especulación de los bienes y recursos de la Sociedad Civil, públicos y privados, mediante la manipulación de apellido Estado y con nombre del gobierno de turno. Dicho en romance paladino un sistema de justificación y control organizado para el latrocinio sistematizado de la Sociedad Civil con el amparo oficial artificialmente creado para imponer con sutileza o desparpajo sus leyes o arbitrariedades y para hacerlas cumplir con el poder coercitivo armado. Cuando la Sociedad Civil ha sido secuestrada por un supuesto Estado servidor, se denomina terrorismo de Estado y siempre nos encontramos al borde de ello cuando no existe un equilibrio de fuerzas sociales o una oposición política militante capaz de neutralizarlo.

Ejemplo patético constituye la actual situación política del Ecuador. Ante esta dinámica impuesta, los paises en desarrollo se enfrentan ante un doble efecto debastador: la permanencia del falso sistema y la anulación práctica de la capacidad de gobernar del lider político, peor aún si se trata de un falso lider, a lo cual el propio sistema lo provoca. Las nuevas oportunidades producto del esfuerzo social no hacen más que consumirse o esfumarse y el fenómeno de la desintegración social es cada vez más evidente, por lo cual la necesidad de cambio de sistema político es más ugente. El Nobel W. Ostwald decía hace ya casi cien años que “En estos tiempos las sociedades deben estar menos sometidas al liderazgo de individuos distinguidos y depender más de la labor colectiva de los ciudadanos”.

Igualmente, el célebre biólogo K. Lorenz previene que “Todos los peligros que amenazan a la humanidad con la extinción son consecuencia directa de las ideologías y del discurso verbal”. A dónde vamos a llegar parece desgraciadamente claro si aceptamos que nos desgobiernen dictadores, incapaces, demagogos y oportunistas. La sucesión perjudicial de gobiernos personalistas de minorías políticas, de democracia falsa al timo de los comicios, debe ser reemplazado por gobiernos pluralistas de todos los sectores en donde la democracia adquiera vigencia y permanencia, en donde siempre estén presentes todas las fuerzas sociales. Todos a gobernarnos es la única receta racional que siempre ha sido tapada por el interés personalista de los políticos que no desean perder su jugoso e ilegítimo monopolio. Un sistema para Todos gobernarnos, Todos organizarnos, Todos ser país, es lo que debemos construir para poder abordar directamente los verdaderos problemas nacionales y para poder encontrar las soluciones que consideremos apropiadas.

Por qué dejarlo a la manipulación de los intereses políticos si un nuevo sistema coherente no es ningún imposible; al contrario, es simple: finiquitar el sistema de Poder ilegítimo, liquidar el Estado propietario ilegítimo monopólico, y en su lugar defender la creación de una Asamblea Civil Pluralista de notables, delegados de todos los sectores organizados como único órgano de debate y decisiones de gobierno. Esto sería hacer ni más ni menos lo que el país realmente es y, realmente es, lo que el pais siempre lo necesita y desea en términos de libertad creativa y solidaridad constructiva. Por qué seguir defendiendo la beligerancia y los imposibles, lo que el país no lo necesita, lo que no lo es.

El sistema político de Poder llegó con la variable marxista a su máxima expresión del Estado totalitarista en la ex Unión Soviética. Fue tan sólido en sí mismo que eclosionó ya que luego de ser opresivo se hizo ajeno a los intereses y deseos de supervivencia de la sociedad. Este mismo sistema en la variable de mejores o supuestas democracias representativas aún pueder persistir en los países desarrollados gracias a su potencial económico y cultural que beneficia el equilibrio social, pero en los paises en desarrollo está condenado a eclosionar para el beneficio del desarrollo de sus débiles sociedades y, la posible alternativa es la creación de un nuevo sistema político que no esté sujeto a riesgos políticos ni a necesidad de garantías democráticas, como sólo puede ser un sistema político de pluralidad calificada y de capacidades reales en manos directas de lo único que corresponde a la realidad del todo: la sociedad civil.

La Sociedad Civil debe limpiar su casa y ordenarla. El tal Estado no está para gobernar, nunca lo puede hacer bien, esa no es su función por principio y definición como órgano dependiente de la Sociedad Civil. Qué sabe de las necesidades de la sociedad civil si se ha constituido en un cuerpo extraño y desafiante a ella, en una ficción descomedida; peor aún, ni los gobiernos están para hacer negocios públicos, ni por iniciativa propia, menos aún por su cuenta. EL Estado sólo está para administrar lo que le ordena y autoriza la Sociedad Civil cuya función ineludible es la de gobernarse o desaparecer. Ni las leyes, ni la justicia, ni el control, ni el presupuesto debe estar en manos del fantasma llamado Estado porque así todo ha quedado y está condenado a que se evapora.

Eso lo debe manejar la Asamblea Civil Pluralista calificada y plurisectorial, con el peso de legitimidad absoluta por su esencia de mandatario de todas las capacidades nacionales y la racionalidad de organización que le da potestad para actuar como único órgano de gobierno. Si no logramos salir del estancamiento del sistema político de Poder al sistema político de Capacidades de democracia pluralista, la única verdadera democracia; de lo que ha sido, es y siempre será ilegítimo, a lo que es legítimo, que lo debemos y podemos hacerlo, nunca dejaremos de seguir arando en mar. Más reflexiones en la próxima entrega o www.mov-sol.com.

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Raulmanla. www.mov-sol.com / sol@mov-sol.com

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