Galo Vaca Acevedo:
Lula da Silva, es el presidente sudamericano que pertenece simplemente al ?Partido de los Trabajadores? y que durante esta primera década del siglo XXI ha hablado menos y ha hecho más que ningún otro presidente latinoamericano. No desearía compararlo con nadie en particular, porque las noticias y los anuncios de prensa internacional confirman mi teoría absorvida en esta visita al país que me ha sorprendido, al constatar su adelanto después de quince años que lo he vuelto a visitar.

Parecería que hasta la música y la voz de Roberto Carlos que deambula por Copacabana proyectan lo que veo y siento en este país carioca. A Lula da Silva no se lo escucha sino para anunciar algo que inaugura o anuncia progreso y cambio en diferentes sistemas tanto de educación, transporte, sueldos, hospitales, economía o medicinas y demás urgencias centradas en su país unicamente. Sus discursos son cortos y no llenan los periódicos con epítetos voraces ni adjetivos vengadores. ¡Qué diferencia!

La voz del Presidente Lula de los Estados Unidos del Brasil, se lo escucha en minutos cortos, precisos, y cuando habla, lo hace con tino, pensando en la repercusión que el vocablo familiar y sereno pueda llegar a su pueblo y a los oídos del mundo. En los foros internacionales viste de traje correcto y corbata que hacen juego con su personalidad de estadista. No utiliza ropa paisana que desentone el valor y la calidad de su mandato a pesar de ser el Brasi el pueblo que todo el año baila la samba. Lula sabe aprovechar el tiempo como lo saben hacer sus buenos ancestros portugueses, es otra cultura a la cual conozco bien y con la que compartí un buen tiempo en la catedrática Coimbra. Los luso-brasileros saben cómo tratar a la gente y conocen el camino jovial de cómo pasar con honra a la historia de los pueblos que trabajaron por Sud-América, hoy, resquebrajada por pandilleros que detienen su progreso y que sólo hablan de guerras y bandidaje.

Los políticos del Brasil con Lula da Silva a la cabeza, aprovecharon el tiempo sin colocar primeras piedras del olvido, y, con dedicación revaloraron el real en un 80% mejor que ninguna otra moneda de America del Sur. Su presidente no utiliza improperios para imponer su liderazgo, lo hace de una manera decente y transparente sin necsidad de insultar a nadie. A Lula no le gusta ser pastor ni predicador ante nadie, sino acumular valores legítimos que hagan bien al desarrollo de SU país a pesar de los terribles problemas de superpoblación; sin embargo lucha para que la nación de los carnavales locos no sea arrastrado al tercermundismo que nos agobia, sino más bien empuja hacia la elevada cumbre de los países más desarrollados.

Escribe: Dr. Galo Vaca Acevedo
Vía Río a UCLA, los Angeles



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