raulmanla:
Las calamidades políticas no se detienen, se aceleran cuesta abajo. Siguen una tras otra mientras el pueblo sigue entusiasmado en sus ensueños de pirotecnia tricolor protagonizados por Alianza País en su orgía de Poder. A propósito o sin darse cuenta...todo cabe, la Asamblea Constitucional ilegítima continúa ahondando con los clásicos latrocinios históricos contra el pueblo ecuatoriano, contra la Sociedad Civil.

Y el paranoide es incapaz de entender a Dios, exista o no exista, pero sabe muy bien lo que quiere que ocurra, le guía la ceguera del Poder oportunista. Es grotesco el optimismo por el mal, bien dicen que “el optimismo es el opio del pueblo”(Kundera) y “para hacer el mal cualquiera es poderoso” (Fray de León).

En su proyecto, no contento con apropiarse de los bienes públicos de la Sociedad Civil o pueblo ecuatoriano, asignándolos como propiedad del testaferro apodado Estado, ahora se ha “encaprichado” en traspasar todos los fondos, previamente autoincautados, al mismo testaferro, el presupuesto general del “Estado”, en la Cuenta Unica del Tesoro Nacional, algo así como la cueva de Alí Babá, en la que se facilita de antemano que sólo pueda abordarla el gobierno que ha redactado todas las frases mágicas de la ley del gasto público, con lo cual se da por sentado que la tal “revolución ciudadana” quedó para los fantasmas del cuento.

Todo estaba previsto en el guión de conquista del Poder, desde hace años. Como dice Bierce: “La política es la conducción de los asuntos públicos para el provecho de los particulares” y está resultando ser la misma anunciada estafa a la que ya estamos mal acostumbrados; salvo que, a toque de fondo, nos decidamos al fin no sólo tumbar al gobierno sino derrocar al propio “Estado”, el fantasma mayor del cuento, la maquinaria infernal obesa sobrealimentada por la corrupción del Poder, causa permanente de la reincidencia de los males de siempre que la Sociedad Civil los aguanta, los resiste hasta que estalla. Sería realmente un acontecimiento tan trascendente como lo fue la Revolución francesa de1789 que derrocó al “Estado Propietario Real” de la Aristocracia decadente producto del Poder de la espada asesina, y ahora sería la Revolución ecuatoriana contra el “Estado Propietario Político” de las minorías políticas decadentes producto de la falsa democracia de Poder.

Se trata en el fondo de la misma lucha contra el mismo sistema y mentalidad de Poder, al haberse autodeclarado ambos igualmente feudos opresores de todos los sectores sociales de la Sociedad Civil. La idea está lejos de ser descabellada, puesto que el mismo gobierno de Correa tuvo el medio mérito histórico de haber tumbado ya medio Estado y sólo faltaría el otro medio con lo cual completaría su mérito absoluto de haber acabado con la ficción del Poder destructivo llamado Estado.

Pero el problema es que el otro medio Estado es el mismo, su gobierno. Si sería un verdadero líder nacional o deidad universal debería tumbarse a sí mismo, pero como no lo es y su proyecto es dictatorial, si no le sale el tiro por la culata la Asamblea ilegítima creada por el mismo gracias a sus incautos orates está “encargada” de cumplir sus órdenes para recobrar el medio Estado destituido por él y sumarlo a su favor reunificando ambas medias tajadas de Estado que aún quedarían para volver a completar el mismo totalitarismo de siempre ahora en términos super presidencialistas, es decir super retrógrados, que le hará incapaz de sobrevivir porque la fachada de gobierno golpista y la careta de estadista oportunista continuará cayéndosele en cada contragolpe de poder y cada flojera de lengua.

“Qué manden los que tienen que perder” decía Blasco Ibañez. Es la pregunta sabia para acceder al inicio de todo gobierno. ¿Sr. Correa tenía usted algo que perder cuando inicio su gobierno? - No. - Gracias.

El movimiento civilista democrático es la contrapropuesta republicana contra el Poder manifiesto en el totalitarismo, absolutismo o autoritarismo sistemático de izquierdas y derechas, como anteriormente, en el siglo XIX, lo fue contra el militarismo sistemático. En la situación actual, por esencia, defiende la Sociedad Civil libre y democrática contra la pseudo democracia representativa partidista del Estado de “derecho”; en realidad “democracia” de Estado, que sólo se diferencia de los totalitarismos en que en ésta última se puede votar, ejercer el voto de ficción democrática...de escoger entre yenas predeterminadas pero... de diferentes colores, para que de todas maneras salga elegida al fin y al cabo una yena, con lo cual se repite la misma trampa del gobierno dictatorial de las minorías contra los intereses legítimos de las mayorías. El hombre es el único animal que tropieza en la misma piedra más de una vez...

El Civilismo, como siempre, procura recobrar las formas que produzcan el equilibrio de fuerzas sociales mediante una democracia más real, la directa, la civil, la calificada, la conciente que favorezca el protagonismo político exclusivo de la Sociedad Civil, de los sectores sociales orgánicos o, lo que es lo mismo, del pueblo organizado, no de la masa manipulable; y, asimismo, la erradicación de las oportunidades de apariencia de representación electorera que significa el reemplazo de la ciudadanía del ejercicio político, la Sociedad Civil conculcada de sus derechos esenciales y, en general, el cambio de las costumbres delictivas del ejercicio de poder por parte de cualquier fuerza social, en especial la política, la única que sobrevive como parásito obeso de las demás. “No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuantas cosas viejas hay que no conocemos” (Ambrose Bierce).

Actualmente la Sociedad Civil está apartada de su función ineludible de gobernar su propio país, claudicada a sí mismo, impedida de dirigir su propio barco, el cual está a cargo sólo de un partido o movimiento oportunista del sector improductivo de todos los sectores: el político. Una minoría mínima descalificada que posee todos los poderes arrebatados al pueblo y que se sucede sin ton ni son, sin nada real que lo motive o justifique. Bien decía Goethe: “contra la estupidez hasta los dioses luchan en vano...”.

El Civilismo Democrático desea poner las cosas en el orden natural republicano, idéntifica al Poder como la causa de la delincuencia social y política y como el elemento perturbador y desestabilizador de las auténticas capacidades y fuerzas sociales constructivas. De este modo, extirpada la raiz de la especulación política, el Poder, se abrirían las puertas de la historia patria de par en par para lograr un alto grado de integración y un equilibrio estable de la sociedad civil que impulsarían abiertamente su desarrollo sin impedimentos de intereses particulares y demagógicos.

En toda sociedad libre, solidaria, dinámica y progresista se impone el principio natural de relaciones y conviviencia de intereses de “dar algo a cambio de algo”, pero en política el principio del Poder “democrático” es “dar todo a cambio de promesas, o sea...de nada” lo cual no tarda en decepcionar y dejar de funcionar y, así, seguimos arado en el mar. Más reflexiones en la próxima entrega o www.mov-sol.com. ¡Vive el presente! Participa con tus ideas escribiéndonos en el “blog-taller” del Mov-SOL o a su e-mail y alístate para el futuro.

Raulmanla. www.mov-sol.com / sol @ mov-sol . com

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