Alberto Spencer:
"Cabeza mágica", "Gacela ecuatoriana", "Cabecita de oro" y "Crack de dos banderas"; son los merecedores títulos que en forma de apodos se ganó el mejor futbolista ecuatoriano de todos los tiempos, Alberto Spencer Herrera.

-En 1911, los ingleses vinieron en busca del oro negro, el petróleo. La compañía de Yacimientos petrolíferos Anglo empezó taladrando en la costa de Ecuador, Los Ingleses prepararon una sociedad separada y también un estilo de vida de "que nunca se olvidará". Se establecieron clubes, hospitales, escuelas, teatros, alcantarillado y sistemas de agua. Todos los servicios se proporcionaron gratis por Anglo ecuatoriano que se había concedido la concesión del aceite en la peninsula de Santa Elena incluso la comunidad diminuta de San José Ancon. Ancon y Atahualpa pueblos vecinos y abandonados, exceptuando por el gas y compañías de aceite, mientras operaba la Anglo. El turismo se promovía a lo largo de la costa dónde los pájaros de la fragata se deslizan, mientras compartiendo el espacio aéreo con los buitres. Guayaquileños escapan de la ciudad por los recursos de Playas y Salinas.

ALBERTO PEDRO SPENCER HERRERA nace un 6 de diciembre de 1937, parte de la familia de Don Walter Spencer era inglés y de raíces jamaicanas llegó a Ancon donde conoció a su esposa guayaquileña América Herrera, criaron a 13 niños. La casa de Spencer se localizó por la calle del Club Andes (su primer equipo).

Surgió de un pequeñísimo club de Guayaquil, el Everest. Juan López, el técnico de Uruguay campeón mundial de 1950, estaba dirigiendo a la Selección de Ecuador y lo descubrió. Vio en él a un atleta fantástico y a un gran goleador en potencia. Lo recomendó a Peñarol de Montevideo y así, en enero de 1960, el alto y delgado moreno del Ecuador se convirtió en jugador del gran equipo uruguayo.

El día en que se jugó el primer partido de la historia de la Copa, Peñarol goleó a Jorge Wilstermann de Bolivia por 7 a 1 y el joven Spencer debutó haciendo 4 goles. Fue toda una premonición.

"Su figura morena está adherida para siempre a la historia de la Copa. Parecía un puma agazapado y expectante en el bosque de zagueros de las defensas adversarias. De pronto, como impulsado por un mágico trampolín, salía como un filoso cuchillo de su vaina buscando la inmensidad del cielo. Y, cuando estaba en lo más alto, cuando ya había superado en el salto a todos sus rivales, aplicaba el feroz zarpazo. El final era siempre el mismo: el balón en el fondo de la red, los defensas mirándose impotentes entre sí mientras él iba a desparramar su alegría frente a las tribunas?" Ese era Alberto Spencer, un atacante velocísimo, de gran físico y un juego aéreo que bien podría ser de un británico, dado que estos son los especialistas en el cabezazo. Pero no hay que sorprenderse mucho: el abuelo de Spencer era inglés. .

Increíblemente, debido a su apellido (el linaje británico del lado de su padre) y las habilidades del fútbol, él fue tentado por el equipo nacional inglés antes de su carrera en 1966 para el Mundial. Jugo Uruguay contra Inglaterra (2-1) en un partido amistoso en el legendario Wembley y anotó el primer gol uruguayo (realmente él no era, desde que él se negó a solicitar la ciudadanía) para anotar en ese estadio.

Su nombre se omitió de FIFA, y la lista de Pelé brasileño de 100 más grandes jugadores vivientes. Esto causó el ultraje entre muchos periodistas sudamericanos que despreciaron la idea de olvidarse de alguno de los grandes, como Spencer y Garrincha, a favor del comercialismo. Hecho con complicidad de la FIFA. Él fue goleador en los 5-0 de Peñarol al Santos de Pelé en 1963. Lógico después de todo, Ecuador es un modesto país de América del Sur que nunca produjo grandes talentos futbolísticos a excepción de este fenomenal goleador. El orgullo estaba justificado. Se juntaron varias circunstancias, además: 1) Se cumplieron cuatro décadas de Copa, hecho coincidente con el fin del siglo. 2) Se realizaba el sorteo de la Copa Toyota Libertadores 2000. 3) Se efectuaba el lanzamiento de la nueva estructura de la Copa, con 32 equipos y 41 millones de dólares en premios.

Por todo ello, la Confederación Sudamericana de Fútbol organizó la "Fiesta del Milenio" e invitó a toda la dirigencia continental y a un contingente de futbolistas, entrenadores y árbitros que engalanaron estas cuatro décadas de competencia. De entre todos ellos emergió la figura de un hombre alto, delgado y moreno, Alberto Pedro Spencer Herrera, el goleador eterno.

Spencer encarna un caso único en la historia del fútbol: jugó para dos selecciones al mismo tiempo. En 1959 disputó el sudamericano para Ecuador. El 19 de junio de 1962 enfrentó a Checoslovaquia en Montevideo defendiendo a un combinado uruguayo y el 6 de mayo de 1964 debutó oficialmente para la Selección Uruguaya en el citado compromiso en Londres, partido que ganó Inglaterra 2-1. Posteriormente enfrentó a Austria (2-0) y a Unión Soviética (0-1). En 1965 volvió a calzarse la camisa tricolor de Ecuador durante la Eliminatoria del Mundial de Inglaterra y, en 1967, retomó la Celeste en dos encuentros ante Perú, en Lima. Alberto es ciudadano de dos patrias e ídolo de dos naciones. Sin embargo, pese a su gran cariño por el Uruguay, nunca quiso nacionalizarse uruguayo para no ofender a su patria.

CLUBES:
Everest (1954-60), Peñarol (1960-70), Barcelona SC (1971-72). Selección de Ecuador (1959-72) 11 partidos y 4 goles; Selección de Uruguay (1964-1967) 5 partidos oficiales y 1 gol.

TÍTULOS: Campeón Uruguayo 1959, '60, '61, '62, '64, '65, '67 y '68 (con Peñarol); Campeón Copa Libertadores de América 1960, '61 y '66 (con Peñarol); Campeón Copa Intercontinental 1961 y '66 (con Peñarol); Campeón Ecuatoriano 1971 (con Barcelona SC).

TÍTULOS DE GOLEADOR: Con Peñarol: 1961 (18 goles), 1962 (17), 1967 (11), 1968 (8); en la Copa Libertadores: 1960 (7) y 1962 (6).

SUS GOLES: 510 goles oficiales, sin contar gran cantidad de conquistas anotadas en partidos amistosos.

Detalle de las conversiones: 101 para Everest; 326 para Peñarol; 18 para Barcelona SC; 54 en Copa Libertadores (48 para Peñarol, 6 para Barcelona SC); 6 en Copa Intercontinental (para Peñarol); 4 para la Selección de Ecuador; 1 para la Selección de Uruguay.

Spencer todavía mantiene el registro de MAXIMO GOLEADOR de la Copa Libertadores, con su cuenta de 54 metas entre 1960 y 1972, jugando para Everest de Guayaquil, Barcelona de Guayaquil, y Peñarol de Uruguay. Durante ese período, él se consagro como el ganador de la competición tres veces (1960, 1961, 1966) y era dos veces ganador de la Copa Intercontinental, frente al Benfica de Eusebio y al Real Madrid, de hecho, sus logros Intercontinentales es sólo una meta detrás del registro sin precedentes de su contemporáneo más famoso, Pelé.

Spencer también era cuatro veces el goleador principal de la Liga de Uruguay, mientras ayudaba a ganar ocho veces el campeonato uruguayo durante sus 12 años de militancia. A lo largo de su carrera profesional, anotó un gran total de 510 goles, superando los 600, si se tuvieran en cuenta los amistosos.

En el deporte fue un profesional intachable, en el área era una fiera al acecho y en sociedad es todo un caballero. Se retiró de la fiesta a su modo, en silencio, sin una palabra ni una copa de más. Alberto Spencer, el goleador de América que llegó desde el Ecuador. Él era un jugador adelantado al tiempo."

Tras retirarse del fútbol en 1973, Spencer retornó a Montevideo, la ciudad de sus grandes victorias, donde crió a sus hijos. En 1982, en virtud de sus grandes cualidades humanas y deportivas, el Gobierno del Ecuador, presidido entonces por el Dr. Oswaldo Hurtado, lo nombró cónsul de ese país en Uruguay, cargo que desempeñaba.

Spencer es lo que los norteamericanos llaman un "self made man", un hombre hecho a sí mismo. Posee la grandeza de los que vinieron bien de abajo y, sin perder la noción de su origen, progresaron en la vida, saben acomodarse a las distintas situaciones que su fama le impone. Serio, medido, austero, Alberto provoca admiración unánime. Firmó miles de autógrafos y le pidieron cientos de fotos. "Alberto, por favor, una foto con Máspoli..." Otra con el presidente de la Confederación, una más con Almeida. Y con los dirigentes ecuatorianos.

Y... No le agradan los flashes, ni muere por una entrevista, claro que no. Las acepta de puro gentilhombre, por educación, por esa carrera de diplomático que ha hecho en la práctica y no en la universidad. Alberto Spencer sufrió un ataque cardíaco el 14 de septiembre de 2006 durante una comprobación rutinaria con su cardiólogo.

Él falleció el 3 de noviembre en una clínica en Cleveland, Ohio.

Por: hinchadadeliga@hotmail.com

Tomado de Muerte Blanca



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