11/02: Trampas de Trampas (9)

estarían destinadas probablemente a conquistar el universo, salvo que aparezcan extraterrestres, los cuales si bien tendrían otra forma de realidad biológica, su realidad universal y mental sería parecida a la nuestra.
Si aún persisten ciclos críticos y su desarrollo se impulsa en forma desigual en el planeta lo posible es que se produce un desequilibrio entre las realidades que afecta la salud de la realidad mental de cada uno y de la mayoría de los conjuntos sociales. Es evidente, lo vemos a diario, que esa sobrecarga seguramente de carácter químico-biologico tendría algo que ver con el modo de llevar la política.
El ilustre banquero A. Pachano, en el inicio de uno de sus recientes artículos sobre economía escribe una reflexión sobre la creatividad que nos ayudaría como Platón a entender el intangible alrededor: “Siempre hay un lado oscuro en las cosas que nos rodean y que le dan un sabor especial a la vida. En unos casos son atemorizantes porque conllevan peligros o amenazas, en otros generan inquietudes porque no se encuentran las raíces que explican ciertos hechos, y no faltan los que traen consigo la curiosidad, el afán explorador por indagar lo desconocido o encontrar las causas reales de conductas que parecen ser dispuestas por hechos que se los cree los causantes de su existencia, pero que al investigarlos afloran otros que estaban a la vista de todos pero que nadie las veía.”
El bien, el equilibrio propocional de fuerzas, la realización de la civilización, está hoy como nunca estuvo; pero, el mal, el desequilibrio, ha trascendido con los efectos característicos de cada realidad. El mal produce una fuerza implacable que a veces ha llegado a casi acabar con el bien aunque éste siempre ha logrado imponerse aún resurgiendo de los escombros. Ha resucitado el ave Fenix que reclama libertad y solidaridad. Volver a la reveladora estela del tiempo y del espacio es necesario para encontrar alguna respuesta para comprender el génesis y la dinámica del factor o fuerza distorsionadora de la realidad mental, de esa fuerza dañina que atenta contra la integridad de todos y cada uno de los seres humanos. Su conocimiento nos ayudaría no sólo a la realización y felicidad personal de cada uno, sino antetodo a la organización de una sociedad eficiente y justa en el bien de todos, la cual por miles de razones, aunque con desbordante entusiasmo si creemos posible el camino hacia el Paraiso, la podríamos denominar Civilización II que estaría por llegar si queremos que llegue.
Todo empezó cuando las células estromatolitos generaron las primeras burbujas de oxígeno del planeta Tierra y dieron pie a nuestros ancestros biológicos. Luego aparecieron las celulas depredadoras que encontraron sus presas. El tamaño, el engaño o la estrategía ya fueron las cualidades naturales para defenderse y atacar en formas diferentes. La primera ley de la evolución de los seres vivos es la selección del más fuerte.
Las especies en competición sobreviven en lucha eterna. Todos los seres vivos son producto de una evolución biológica natural y su división en las especies ha dependido del medio natural y de su capacidad defensiva y ofensiva desarrollada para sobrevivivir. La especie humana inició una nueva generación de transformaciones y diferenciación traducida más tarde en superioridad al convertirse -hace 4 ó 5 millones de años- en animal homínido, que camina vertical sobre los pies. Hace 3 millones de años no era más que un animal presa fácil de los felinos, hasta que hace 1 millón de años empezó a crecerle el cerebro como sucedió a varias especies por instinto de supervivencia, pero al humano se le sumó la caida de posición de la laringe, lo cual le permitió -hace 200.000 años- acelerar su evolución cultural al empezar a emitir nuevos sonidos, letras, palabras, frases, adquiriendo la facultad del habla, de la comunicación, de aprender rápido y en forma instantánea, generando así su ser mental con facultades extraordinarias que nunca existieron ni en el universo...ni en la naturaleza, logrando liberarse de gran manera de las imposiciones limitativas del universo, de la naturaleza, del tiempo y del espacio. Su inteligencia estuvo ya desarrollado al mismo nivel de hoy hace 38.000 años.
No sin sorpresas para si mismo, comenzó a imponerse con uso de razón, dándose cuenta de su propia existencia y teniendo la posibilidad de afirmar su Paraiso natural, social y mental gracias a la práctica de nuevas condiciones: la libertad de obrar y la solidaridad ante la desigualdad, donde el lider era el que, por natural consenso, las garantizaba contra las amenazas exteriores por su capacidad física y de sabiduría. Fue la primera democracia y la pura democracia sin política. Sin embargo, éstas nuevas capacidades también le llevaron a la tentación de imitar los instintos de los desastres naturales y de las fieras, a privilegiar su carga materio-biológica, a descubrir el Poder, el terrible Poder que lo llevó a convertirse en depredador global no sólo de la naturaleza sino en verdugo de las realidades de su propia especie como lo estudiaremos en las próximas entregas o en el www.mov-sol.com.
El aparecimiento del “homo politicus” provoca diferentes comportamientos en los seres humanos: el “humanoide politicus” de sobrecarga materio-biológica irracional; el orate que le secunda, por razones de carisma, de carga químico-biológica irracional; el apático de carga material, y el hombre mental de carga racional. Mientras proporcionalmente no logremos racionalizar los desequilibrios de la realidad humana seguiremos arando en el mar.
Raulmanla
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