14/01: Trampas de Trampas (5)

Para no abandonar nuestro aliento, el célebre director cinematográfico iraní Kiarostami nos trae a la memoria un antiguo pensamiento de su poeta favorito Mehdi (1355): “...El jardín de los desalentados no espera la llegada de ninguna primavera...” Es decir, debemos hacer conciencia de que la humanidad relegada ha sido víctima de falacias vendidas con demagogia y pagadas con su patrimonio social en beneficio de unos pocos. No mucho de lo que nos han hecho creer es verdad y los resultados son evidentes: una sociedad sin hogar seguro, sin rumbo o que recorre el sendero equivocado, en la que se ha aniquilado la vida y la existencia de una gran parte de ciudadanos y nos conduce a los supervivientes al borde del precipicio final.
Pero el poeta iraní nos recuerda que lo último que puede perder el hombre es su esperanza. Su esfuerzo debe dirigirse a cultivar y cuidar el jardín de primavera, de mejores tiempos, que es lo que nos hace existir, sentir y creer en la hermosura de la vida. Al inicarse la década de los ´90, ante la caida del Muro de Berlín, de la Cortina de Hierro y la eclosión final del sistema comunista -el último de los totalitarismos que logró desintegrar la Sociedad Civil -llámese Nación, Pueblo, Ciudadanía- y las primeras aventuras de la globalización capitalista o Neoliberalismo, los sociólogos cautos anunciaron el inicio de un período de incertidumbre mundial: la igualdad no resultó ser la solución, ni la desigualdad se esperaba que la sea. La realidad actual nos está conduciendo a la nada y lo peor, a volver a escoger entre los mismos caminos del cementerio de la historia que sabemos que no tienen salida y que, sin embargo, son promocionados por los mismos impostores con las conocidas demagogias emocionales que derraman mentiras, odios, sentimientos, amores, miedos, deseos para ganar el apoyo popular y asegurar conquistas y dominios particulares.
El horizonte se vislumbra con la amenaza de las mismas tormentas de siempre y aquí el hombre del tiempo ya no se equivoca. Se ha tergiversado y fabricado tantos engaños y trampas con el significado de Democracia, República, Derecho, Estado, Sociedad Civil, Nación , Pueblo, Ciudadanía por la acción destructora de la demagogia. En la práctica se ha instaurado esquemas de dictadura con el disfraz de democracia al investirla con la falacia denominada derecho público representativo, a la República con el manoseado derecho al voto, al Estado con el falso calificativo “de derecho” que significa la capitulación de la propia y soberana Sociedad Civil o Nación ante un medio secundario creado para su servicio que se llama Estado que hoy no es lo que debe ser.
El mismo derecho está puesto en duda al degenerar su concepto en un artilugio jurídico de la demagogia con alcances inimaginables que a su paso declaran culpable del crimen social a la propia Sociedad Civil. No en vano nuestra cultura jurídica está copiada de aquellos valores de Roma y Napoleón, en la parte de bastión de grandes imperialismos absolutistas y, a poco, se está inspirando en Marx, Castro y Chávez para alcancar el totalitarismo más chabacano y la orgía de los desorientados. Todo está en duda si se ha endiosado lo que es falso, por sobredimensionarlo, manipularlo y sobreponerlo sobre lo cierto. La validez actual del Estado, un ente artificial distorcionado, es incierta y el peligro es su vigencia si no media una urgente reforma, como lo hemos observado en anteriores entregas y lo haremos con mayor detalle más adelante en éste y muchos temas relacionados, si los blogs lo permiten. También se publican los mismos y se invita a la activa participación de los estimados lectores en el website www.mov-sol.com, creado para procurar la elaboración -entre todos los internautas entusiastas y con ideas argumentadas- de un ejercicio de manifiesto civilista y un proyecto de futuro. Además, no sólo se detectan errores en los conceptos.
Lo que es aún peor, es la aplicación a la letra colorada de procesos perniciosos extremos en el desarrollo del Estado, tal como el de arrogarse “derechos” para “transformar” la Sociedad Civil, para ¡¡¡dictarla una Constitución!!! como si el Estado, en mérito del rol de títere de los gobiernos, se constituyera como el creador de la Sociedad Civil o de la Nación. Menuda responsabilidad moral y política de los “Ochenta dictadores”. Si seguimos sin los pies en la tierra todos seguiremos arando en el mar.
Escrito por Raulmanla






















