raulmanla:
Cuando hablamos de la aparición de la vida, el primer acto de la primera célula fue por acierto la libertad de movimiento como condicionante para su evolución, en oposición a un universo determinado y caótico. El sumatorio de actos libres constructivos creó los instintos que favorecieron la sobrevivencia planetaria de algunos organismos vivientes.

Para el débil homus sapiens el instinto y la emoción fueron insuficientes para satisfacer sus necesidades ante el desafío de las circunstancias. Sintió la necesidad de la voluntad. Tomó decisiones, obtuvo resultados, descubrió las bondades de la fuerza de la libertad. La libertad es la piedra filosofal a la que siempre acude el hombre, la que le inspira la razón y la que le generó la evolución de la capacidad racional.

Sin libertad no hay racionalidad. Sin libertad constructiva no hay racionalidad constructiva o solidaridad racional. Pero la libertad también le puede conducir a actos emocionales. “Ser o no ser es la pregunta” pronunció Shakespeare. Si nos dejamos llevar por la libertad emocional y actuamos sin consecuecia en este proceso eterno, quedamos autodescontrolados en las emociones y entregados al infierno de la manipulación de las emociones, de los instintos atávicos. Nos perdemos en el frenesí de los sueños de falsa felicidad que nos embarga , nos engaña, nos seduce a la nada. Los gobiernos o grupos alejados de la inspiración de la libertad racional acuden al uso del poder.

Actúan emocionales o manipulan para aprovecharse de lo emocionable de las masas. Junto con sus masas enardecidas son los culpables de la crisis política que afecta la paz y el desarrollo normal de la sociedad civil democrática. El desacato social de estos gobiernos, si no está amparado por un golpe de facto, lo está “justificado” en el “mandato” de sus fieles en efímera mayoría nacional y, claro está, en el cúmulo de la corrupción legislativa que ha venido a dar por aceptado la enajenación de la sociedad civil por parte del Estado.

Para comprender esta realidad incoherente es interesante conocer las teorías sobre la práctica política de la alegre manipulación de las masas y el resultado desastroso de su conducta en términos sociales. El científico y filósofo social Punset, nos cuenta que la conducta social está ligada con el sentimiento de los sueños de felicidad. Actuamos con la idea de encontrar la felicidad y ser felices, pero también nos sentimos verdaderamente contentos y hasta realizados no precisamente en el momento en que recibimos lo esperado, sino en el momento que mantenemos la mera espectativa de recibir lo deseado.

Es decir, la felicidad también es soñar en la felicidad de lo que nos daría una espectativa o un fantasía. Es un pequeño proyecto individual que presupone hipotéticos recursos posibles y un objetivo supuesto. Una trampa cerebral irracional que nos colocamos a nosotros mismos para disimular nuestras frustraciones. No hay duda que los sueños de felicidad son actos emocionales ajenos al campo de lo racional que prueban la incapacidad individual o colectiva de realización. En el espíritu navideño reflexiono la práctica política de lo anterior y las consecuencias de la democracia emocional en un país relativamente débil, en términos macroeconómicos y estructurales, como es el nuestro. Los candidatos demagogos que se presentan a la lid electoral ejecutan el rol de un Papá Noel guapetón, rellenito, vestido de rojo encendido y correa grande, con la diferencia de a éste no es necesario hacerle pedidos con la cartita, sino que agencioso e impetuoso se adelanta con los “mejores” ofrecimientos para todos los niños buenos que voten por él.

Les promete trabajo, sueldos, bonos, un nuevo país, un mágico socialismo jamás logrado, toda una lotería. Los niños están embriagados de felicidad, más aún si a los niños ricos les quitarán sus herencias y juguetes y les impondrán más impuestos ya que también tienen “derecho” a ser pobres. En los comicios depositan sus cartitas confirmándole su fe en sus “nobles” ofrecimientos y...entregándole “plenos poderes” a cambio de los regalitos que al fin van a llegar...

Es la felicidad de la entrega total. El 24 llega la Navidad y el arbolito oficial, reluciente con sus rojos bombillos y estrellitas, permanece, sin embargo, abundante de limosnas pero vacío de los regalitos prometidos para los más buenos; mientras Papi, está prepotente, con el número premiado, atinando golpes de efecto, esputando carajos contra la indómita prensa y contra todas las familias que no se dejaron comprar con los regalitos. Los niños pobres vuelven a frustrarse y en enero del 2008 muchos dejarán de creer en este Papi y se enfilarán en la oposición mayoritaria. Y colorin colorado, o se repite el cuento de los niños pobres o emigras a España en donde te esperan los Reyes Magos. Esos sí te cumplen.

Si queremos alcanzar la democracia racional, que no es el resultado de un simple acto electorero emocional que conlleva su alto costo, sino disciplina y sometimiento racional del gobierno y del Estado al servicio de la sociedad civil, debemos tener claro que el Estado, por medio de cualquier función pública, no tiene ninguna facultad como mandatario, por más que la constituyente proclame que le han otorgado los plenos poderes, para tomar decisiones constitucionales sin el consenso puntual de las contrapartes sociales ni sin el sentido de los límites de cada función o iniciativa.

Todos los derechos políticos pertenecen en forma inalienable e intransferible exclusivamente a la Sociedad Civil. Tú no puedes dejar de ser Tú asi lo quieras o lo quieran. Si no se cree en la evidencia irrefutable de la realidad humana y social continuaremos arando en el ancho mar y tumbando gobiernos.

Enviado y escrito por Raulmanla