04/12: Trampas de Trampas
El día de hoy Raulmanla nos deja un comentario muy interesante dentro del artíkulo: Los ochenta dictadores que procedemos a reproducirlo para todos ustedes:
Coincidimos en el mal presentimiento de que el país y la región continúan a palo de ciego y con canes mal amaestrados, en lugar de hacerlo libres de mastines y con visión acertada. Por lo menos en Venezuela ya se ve una luz al final del tunel socialistoide.
Es una desgracia que las fuerzas constructivas de algunos países iberoamericanos hayan perdido el timón de los gobiernos y los efectos de su aguda crisis de carencia y dificultad atávica de infraestructuras no haya impulsado el desafío coherente sino, al contrario, el gusto masivo por la demagogia del populismo depredador y detractor que sólo sirve para intensificar el círculo de pobreza y limitar o anular las posibilidades de libertad e iniciativa que es lo único que enriquece cultural y económicamente a los pueblos y es el mejor antídoto para la erradicación de la pobreza y la tiranía.
Este proceso es grave en un sistema de gobiernos prepotentes -antes mecanismo de las oligarquias, ahora de los oportunistas- que, en igual forma, secuestran los plenos poderes, violando todo principio del contrato social para depurar y aplastar el desarrollo de la sociedad civil con corrupción, limosnas o terror, en donde hasta sus ingentes recursos naturales y hasta la aparente democracia se convierte en medio y justificativo de las más retrógradas burocracias y dictaduras.
En el fondo lo que falla en estas sociedades es su patente debilidad ante un sistema político representativo basado en el hiperpoder desvirtuándose así todo mandato, la democracia y conculcándo su futuro. Para sobrevivir se requiere un sistema funcional anti poder de sano afán de servicio público en mano de autoridades competentes y responsables, elegidas por la vía directa conforme la división de funciones.
Los otrora jóvenes malcriados y ahora superpoderosos mandamáses Correa y Acosta, educados en Europa, adueñados de su “verdad”, están copiando lo de la Europa de los años 30, la de las depuraciones generales y nacionalismos por desesperación y exasperación de la ceguera pendenciera y vanidad resentida de las masas que, entrampadas y sin darse la más peregrina cuenta, han suscrito al “ejercer el derecho” del voto obligatorio un contrato de reotorgación gratuita de plenos poderes a favor ahora de un régimen pretencioso y simplista dirigido por caudillos maniobreros e incumplidores con lo cual han acabado hipotecando su libertad y la de todos a favor del mismo carrusel político, que como todos los monopolios es siempre la causa de la crisis social y los desastres nacionales y transregionales, cuyos cañoneos vuelven a tronar desde la tierra de Bolívar para volver a arar en el mar.
Coincidimos en el mal presentimiento de que el país y la región continúan a palo de ciego y con canes mal amaestrados, en lugar de hacerlo libres de mastines y con visión acertada. Por lo menos en Venezuela ya se ve una luz al final del tunel socialistoide.
Es una desgracia que las fuerzas constructivas de algunos países iberoamericanos hayan perdido el timón de los gobiernos y los efectos de su aguda crisis de carencia y dificultad atávica de infraestructuras no haya impulsado el desafío coherente sino, al contrario, el gusto masivo por la demagogia del populismo depredador y detractor que sólo sirve para intensificar el círculo de pobreza y limitar o anular las posibilidades de libertad e iniciativa que es lo único que enriquece cultural y económicamente a los pueblos y es el mejor antídoto para la erradicación de la pobreza y la tiranía.
Este proceso es grave en un sistema de gobiernos prepotentes -antes mecanismo de las oligarquias, ahora de los oportunistas- que, en igual forma, secuestran los plenos poderes, violando todo principio del contrato social para depurar y aplastar el desarrollo de la sociedad civil con corrupción, limosnas o terror, en donde hasta sus ingentes recursos naturales y hasta la aparente democracia se convierte en medio y justificativo de las más retrógradas burocracias y dictaduras.
En el fondo lo que falla en estas sociedades es su patente debilidad ante un sistema político representativo basado en el hiperpoder desvirtuándose así todo mandato, la democracia y conculcándo su futuro. Para sobrevivir se requiere un sistema funcional anti poder de sano afán de servicio público en mano de autoridades competentes y responsables, elegidas por la vía directa conforme la división de funciones.
Los otrora jóvenes malcriados y ahora superpoderosos mandamáses Correa y Acosta, educados en Europa, adueñados de su “verdad”, están copiando lo de la Europa de los años 30, la de las depuraciones generales y nacionalismos por desesperación y exasperación de la ceguera pendenciera y vanidad resentida de las masas que, entrampadas y sin darse la más peregrina cuenta, han suscrito al “ejercer el derecho” del voto obligatorio un contrato de reotorgación gratuita de plenos poderes a favor ahora de un régimen pretencioso y simplista dirigido por caudillos maniobreros e incumplidores con lo cual han acabado hipotecando su libertad y la de todos a favor del mismo carrusel político, que como todos los monopolios es siempre la causa de la crisis social y los desastres nacionales y transregionales, cuyos cañoneos vuelven a tronar desde la tierra de Bolívar para volver a arar en el mar.






















