Galo Vaca Acevedo:
La juventud, que no es sino una secuencia generacional, repite la palabra libertad o freedom cada vez que desean imponer su manera de pensar o actuar, sean éstas que estén en lo correcto o que no lo estén.

Los estadounidenses, por ejemplo, siempre gritan freedom, imaginémonos los países que no lo tienen. Por ello el Consejo de la Unión Europea inició un estudio sobre esta materia. Y nada menos que llegaron a concluir que serán veinticinco los miembros que en primer lugar se dediquen a exterminar la violencia y la delincuencia organizada, a base de trabajo, esfuerzo, estudio y orden: "el que dé motivo y no le guste, que se regrese a su casa" Son las organizaciones delictivas las que hacen daño en el mundo y por lo tanto las que empujan a los más débiles a seguirles en sus ansias de romper con las leyes, las reglas y disciplinas que forjaron un país, fundaron una organización, edificaron instituciones e hicieron naciones prósperas y trabajadoras que han llegado con su destreza y experimentación a conquistar el desarrollo material y humano, y, al contrario, nos han facilitado trabajo y asistencia a gran parte de los ciudadanos de un mundo que se quedó atrás.

Dinamarca, Francia, Irlanda, Suecia, Holanda y el Reino Unido obtuvieron la autorización de sus respectivos parlamentos. Y es que, si los gobernantes y los gobernados no quieren regirse por sus leyes: el mundo sería un caos. Querer protestar en casa ajena es un delito, tanto como si alguien entrara en la casa del amigo y quisiera imponer una ley que indiscipline y dañe el buen orden de la casa de su vecino que estaba regida desde el comienzo, para que siga una dirección normal y no se destruya a causa de los pandilleros y ociosos de oficio. Los llamados "buenos países" se pueden llegar a dañar por estas lacras cancerosas que tratan de acabar como la polilla, el orden establecido aplicados con años de sufrimiento, dedicación, investigación y cambios que el desarrollo ecónomico necesitaba según el paso del tiempo que le tocaba vivir: con guerras, hambre y muertes. La libertad lo forja cada uno y casi siempre tiene una herramienta: el libro.

Galo Vaca Acevedo