Eran las cinco de la tarde y seis minutos cuando arranqué a llorar por la felicidad y la gratitud de que el Kangchenjunga, esa montaña tan preciosa, me había permitido llegar a su punto más alto. Luego saqué la bandera en nombre de todos ustedes.


Kanchenjunga



Con inmenso cariño desde la cima del KANGCHEJUNGA. Lunes 22 de mayo a 8 586 m.


Iván Vallejo Ricaurte
EXPEDICIONARIO